Momento del día
Falta media hora para cerrar la tienda y yo no tengo gran cosa que hacer ya que la carga de trabajo ha disminuido esta semana. Aprovechando circunstancias coyunturales como que uno es el jefe (cuando le dejan) decido escaparme al videoclub que, aunque caro cual plato de huevos de esturión, es un oasis en medio de este desierto.
Las aceras están pobladas por gente acongojada y aterida por el frío que se ha adueñado del clima. La calle es un polo y no de sabor, un escenario en el que imaginar cruzarse con un oso blanco, a lo "Perdidos", o con los pingüinos de "Madagascar". El camino es un desfile de narices moradas goteando, ojos llorosos y orejas congeladas, porque hace un frío que jode, pero no quiere nada de sexo.
Llego al videoclub, me doy cuenta de que tengo un dos por uno y después de alquilar una novedad y una de las pelis de mi adolescencia, "Cuenta conmigo", me dirijo a la puerta subiendo la cremallera hasta casi taparme la vista. Allí me cruzo con otro cinéfilo polar al que abro. Me mira, intentando agradecerme el gesto asintiendo y, en el último momento, realizando un esfuerzo titánico por descongelar el rictus, se gira y queriendo decir exactamente lo que quiere decir espeta "cuidado al salir..."



justoatiempo dijo
Soy una adicta a las tiendas que alquilan videos y de alguna manera tu relato me dejo pensando en ese rictus, que no solo se presenta en un dia crudamente frio, sino tambien en un devastador verano.
21 Febrero 2010 | 08:30 AM