Charlie
¿Sabes cuál es el secreto de Charlie? Que no es un hombre. Sube al desván sin que nadie lo vea y se viste con la ropa de su padre, unos pantalones enormes, unos zapatos enormes, se pone todo lo que encuentra. Y se hace pasar por adulto. Pero todo es un sueño. Las chicas de las que se enamora son etéreas, demasiado guapas, igual que las mujeres adultas de las que se enamoran los niños. Baila con ellas, les hace la corte, les hace regalos maravillosos, todo en un sueño. Acuérdate de Luces de la ciudad. Y esa expresión. De un extremo a otro, de una emoción a otra, sin tópicos. Puro arte, pura tragedia, la única tragedia que yo he visto en el cine. Esa expresión. Ese dolor. Es como si lo estuviera viendo ahora mismo. Todas sus películas arrancan de la misma idea, el sueño es un hermoso globo, el globo de un muchacho, y la realidad es una punta afilada de una verja. El globo se escapa volando hacia el jardín prohibido, toca la punta y explota, igual que cuando uno despierta de un sueño y se da cuenta de que sigue en el mismo sitio. Chaplin fue el único que vio en el cine el mejor medio del mundo para los sueños, ya que a la postre el niño es el padre, la mujerzuela el millonario y el feo vagabundo el elegante Don Juan. (...)
Nos dimos cuenta de que con sus payasadas decía cosas muy serias. Recuerdo una película suya, muy corta, ni siquiera recuerdo el título. Charlie es un borracho al que llevan a rastras, se agarra a un arbusto y se encuentra con una margarita en la mano. La margarita le cambia el humor por completo. Se convierte en un poeta, en un soñador, en un esteta. Resulta tan convincente que parece impro... improvisado, y ni siquiera es descabellado pensar que Charlie es un niño, así como un niño es capaz de ver un barco de juguete y convertirse en capitán de barco, o de coger un fusil y meterse en la piel de un soldado. ¿Me explico? No pienses que Charlie es un adulto haciendo de niño, sino un niño haciendo de adulto. (...)
Uno de los rasgos que caracterizan a un artista es su sentido de la contemporaneidad sin ser oportunista. (...) Yo no soy psicoanalista , pero podría psicoanalizar a Chaplin a través de sus comedias, por lo reales que son. Ninguna buena obra de arte..., digo, no existe una buena obra de arte cuyo arte valga la pena si el artista no se exhibe ni se pone al descubierto. (...)
Fíjate que siempre sale un animal que oprime al pobre Charlie: el cateador en La fiebre del oro, el millonario en Luces de la ciudad, el empresario en Tiempos modernos, siempre la misma imagen paternal que de pronto pasa del amor al odio hacia Charlie, como cuando el millonario lo recoge borracho y se lo lleva a casa, lo arropa bien en la cama y a la mañana siguiente cuando se despierta lo echa de su casa. Eso es lo característico de las películas de Charlie. (...) ... no hay diferencia entre lo cómico y lo trágico, ni cambios de ritmo falsos y mecánicos. Las escenas más divertidas, las escenas que más te hacen reír, son trágicas. Ese es su genio...

Manley Halliday en "El desencantado", de Budd Schulberg. (Trad. de J. Martín Lloret).





srta desconocida dijo
Hubo y habrá cómicos, tíos que nos hagan reir a carcajadas, clowns y grandes humoristas pero muy pocos con esa capacidad de hacer que algo sea tan complejo o simple como queramos verlo y analizarlo.
En un momento puede parecer sólo un chiste del que nos reímos y al siguiente, mirándolo bien, resulta terrible y doloroso. Eso es arte, está claro.
bicos
8 Noviembre 2008 | 07:01 PM