Raindrops keep fallin' on my head... hasta la vista, Paul
Con el paso de los días la sensación se ha mitigado un poco, pero sigue ahí, sorprendiéndome un poco porque estas cosas no suelen pasarme, quizá porque veo la vida como algo que nos ocurre y ya está, comienza, termina y lo mejor que podemos hacer es disfrutarla en medio. La noticia de la muerte de Paul Newman me pilló de madrugada en un supermercado de esos que abren las 24 horas, caminé hasta la fila de periódicos del día siguiente, que tenía en común una foto y referencias a esa legendaria mirada azul... . En estos tiempos ocupar una portada es mala señal, peor si tienes cierta edad. Así me enteré. Paul nos había dejado. Y sin preverlo sentí la pérdida como si se tratase de algo mío.
Quizá porque Paul era más que una persona, no sólo por ser parte del alter-ego que nos hemos construido Flanagan y yo aquí, sino por lo que representaba. "El Golpe" y "Dos Hombres y un Destino" le convirtieron en el reflejo de la amistad y la camaradería. Imaginaba que Redford y él seguían siendo tan amigos tras las cámaras, una relación a prueba de bomba en la que de alguna manera veía un espejo lo que a mi me gustaría. ¿Quién no quiere un amigo tahur que le ayude a preparar una estafa monumental?
Paul ha sido un icono del cine, uno de los pocos que no han sucumbido a la tentación de intentar perdurar más allá de lo posible y que siempre ha sido consecuente con su edad y con lo que quería. Ha seguido pilotando coches de carreras, casado con Joanne Woodward durante la friolera de 50 años, fiel a sus principios, colaborando con todo tipo de causas benéficas... .
Supongo que lo que he sentido es el final de algo de lo que él era el símbolo. Un símbolo de cosas diferentes, atípicas, que quizá vienen de otra época o simplemente de otro tipo de personas.
El día que Paul se marchó, llovió de repente.


E. dijo
Menos mal, ya empezaba a preocuparme.
A mi la noticia me pillo en mi balcon.
13 Octubre 2008 | 12:23 PM