El día que amé a Amy Winehouse
No es buena señal levantarte media hora tarde en uno de tus primeros días de trabajo. Tampoco lo es que llueva a cántaros, no haya nada para desayunar y que tu sobrino se haya quedado otro día más en casa haciendo novillos con la enésima excusa peregrina. Por fortuna lo primero no es tan grave si uno ve el lado positivo de ser comercial y no tener que acudir a la oficina: la distribución y aprovechamiento del tiempo es cosa tuya. Sí, mola ser jefe aunque no lo seas del todo.
Llueve a cántaros y ya se que lo he dicho, pero es que jarrea tanto que merece ser repetido. Me muevo en un flamante coche de empresa con un golpe a la izquierda, otro a la derecha por aquello de la simetría, una puerta que no cierra bien y unos indicadores sonoros que pueden poner a prueba tu paciencia durante más de media hora cuando les da el siroco. No reconozco nada de lo que veo, es el handicap del nuevo, el recién llegado. Da igual que hayas veraneado por aquí toda tu vida, en tu adolescencia jamás te fijaste en los bellos polígonos industriales. Mmmm, fantasía de concejales urbanísticos ebrios. Este al menos no es tan caótico como el que visité ayer: perdí la cuenta de las veces que anduve en dirección contraria.
Banda sonora: Amy. Desde primera hora de la mañana, Amy la borrachina. El disco ya llevaba puesto desde ayer. Tuve intención de cambiarlo pero nada más encender el radio-cd he tenido un flechazo. No es que fuese la primera vez que lo escucho, ya llevo meses con él desde que me lo recomendó una persona. Me gustó de inmediato pero no es la primera vez que me pasa. Redescubrir una obra acompañado de ciertas circunstancias. Como si fuera algo novedoso.
Toda la mañana es un carrusel. La gente me trata con amabilidad y simpatía. ¿Será que les gusto y que lo estoy haciendo bien? Ni un atisbo de esos agoreros consejos. Ya tocará otro día. Entro y salgo de las empresas. Por momentos no puedo recordar como llegué al lugar que he abandonado hace tan solo un cuarto de hora. Me pierdo, me encuentro, me divierto, Amy me acompaña. Ella canta, yo hago que canto. Y llueve a cántaros. Y la lluvia te empapa la ropa y el pelo, como los pensamientos empapan tu corazón. No puedes huir de la humedad. Por favor, un secador interior.
¿Serán más felices los animales llamados (no se si correctamente) irracionales? Actuar por puro instinto, perfeccionado por siglos de selección genética. Pensar. Pensar que sí, pensar que no. Pensar en quien debes, pensar en quien no. ¿O es al revés? Ya me he hecho un lío. Amy podría cantar sobre esto y aclararme un poco las cosas, pero dice "no no no". Claro maja, yo también preferiría estar en casa con Ray. Bueno, yo prefiero a Neil, o a Tom, o a Mark, o a tí. A ver lo que te dura, guapa. No me gustaría otra mañana como aquellas en la universidad: cadáver... Jeff Buckley... río Mississippi, Shannon Hoon... sobredosis... camioneta...
Admiramos a las personas por su talento, por lo que nos hacen sentir e imaginar. Puede que frente a frente nos ostiasemos con ellos. ¿Qué opinas, Amy? "No no no." Jo, tu a piñón fijo. Canta otra, por ejemplo esa maravilla titulada "He can only hold her":
He can only hold her for so long
The lights are on but noone's home
She's so vacant Her soul is taken
He is what she's running from
How can he have her heart
When it got stole
Though he tries to pacify her
Whats inside her never dies
Even if she's content in his warmth
She gets pained with urgency
Urgent kisses
The miss misses
The man that he longs to be
Now how can he have her heart
When it got stole
So he tries to pass it by
Cause what's inside'll never die
As he tries to pacify her
Cause whats inside her never dies
¿A quién se referirá? ¿A quién debe o a quién no? ¿O era al revés? Ya me he vuelto a liar. Como me repito hoy. Y llueve a cántaros. Comamos un pincho. Clientes contentos, clientes descontentos, pero todos amables, todos educados. Un recordatorio para los que se rieron, para los que nos miraron como si nos fuéramos a criar ñús a Perú (con todos mis respetos), para los menosprecios, para la ignorancia. Para todo lo demás, Mastercard. ¿Me pagarán por hacerles publicidad?
Una llamada a una persona que añoro. A la persona, a una ciudad, a una época, a un momento de mi vida. Los momentos no se congelan como los alimentos. Imagina qué desastre, toda una vida metidos en el mismo sitio para poder conservarlos. El cerebro también funciona como congelador, pero no siempre. Se estropea y te vuelves a mojar y la humedad otra vez... Ese secador interior, ¿algún aspirante a Doctor Bacterio por aquí?
Tu sigue cantando Amy. Un disco de poco más de media hora. Una y otra vez. Y no me canso. Ni de la lluvia, y eso que llueve a cántaros y ya podría amainar. Y de tanto usar la y me parezco a Cormac McCarthy. Espero que no a Anton Chigurh. Canta Amy, otra vez "He can only hold her". Qué coros. Más clientes que me atienden de maravilla. Deberían ser ellos los comerciales, yo les compraba lo que fuera. ¿Un secador interior? Nostalgias de cosas que existen, o era que no... Lugares en los que he estado... Y de los que no... Y tú dándole vueltas a las cosas. ¿Por qué no se marean y se apean solas? ¡¡Idos!!
Total, para no arreglar nada. Hay destinos que no se cruzan nunca, incluso aunque estés al lado físicamente. ¿Qué anhelas? Pues cantar como Amy, por ejemplo. Lo demás no lo sé. ¿Qué he dicho? ¿Y si el problema es lo NO dicho? Que se atrevan los demás de una puta vez. No se puede ser así. Bueno, por poder se puede. No lo recomiendo. Amor, cariño... Tanto... ¿De dónde sale? Se debería gestionar con una válvula. Pero entonces no seríamos humanos, imperfectos.
Y llueve a cántaros, tanto que como en la película de Coppola llueve sobre mi corazón. Si la lluvia fuese solo de notas... Canta Amy, otra vez. Igual toda la culpa la tiene el disco. Si lo quito puede que acabe todo esto. O en el fondo me gusta estar así. Mi puta personalidad melancólica. Espabila. ¿Y si pongo Fleetwood Mac? Me encanta Lindsey Buckingham, Stevie Nicks también... Pero hoy es el día en que amé a Amy Winehouse.
Y llueve a cántaros. Y tengo que coger el coche otra vez. Amy volverá a cantar. Y yo navegaré entre la transparencia opaca de la lluvia. Como en mi interior. Y este post no se lo dedicaré a nadie.




polidori dijo
Y eso que es un comercial... :)
Es un placer volver a leeros.
Abrazos desde Madrid.
11 Abril 2008 | 09:42 AM