Fredo
Protagonista de una de las venganzas más infames de la historia del cine, el personaje de Fredo Corleone fue el que otorgó la inmortalidad que la gran pantalla suele tener reservada a aquellos que alcanzan la excelencia en su labor a John Cazale. Su nombre puede que no signifique mucho para el gran público ya que solo tuvo tiempo de actuar en 5 películas, sin embargo el extendido culto que la saga dirigida por Coppola tiene en casi todo el mundo hacen de Cazale casi un icono. Icono porque Fredo se ha convertido en la representación de la debilidad y la injusticia al mismo tiempo. Sus primeras escenas en "El Padrino", incapaz de atajar las etílicas acometidas de su esposa sientan la base de su personalidad, siempre superada por los acontecimientos.
Su final es mucho peor y Fredo, consciente de su destino, no puede más que rezar una oración. Antes le hemos visto como testigo del intento de asesinato de su padre, al que no puede defender, y repudiado por su hermano pequeño que lo sentencia con una sola mirada al que será su verdugo. Cazale será recordado siempre por esto. Lo que muy pocos saben es que es protagonista de un hecho insólito: todas las películas en las que trabajó fueron nominadas a los Oscar en la categoría de mejor película y son consideradas clásicos de la cinematografía moderna.
Todos sus papeles están cortados por un patrón similar. La elegante a la vez que extremadamente sensible presencia de Cazale le convertían inmediatamente en el candidato perfecto a representar hombres pusilánimes, apocados y tímidos. Ya fuese en "La conversación" como el ayudante de Gene Hackman, en "Tarde de perros" como uno de los atracadores y en "El cazador" como miembro de esa pequeña comunidad arruinada por los efectos de la guerra. Sus roles solían estar caracterizados por andar siempre en el precipicio de las emociones, sufriendo arranques de violencia y a punto de romperse por ser el eslabón débil de la cadena. Sin embargo imprimía a todos sus papeles una cierta dignidad que emanaba probablemente de su carácter personal. No en vano sus compañeros de trabajo le conocían por su amabilidad y cierta timidez.
Uno de ellos, quizás el más importante tanto en términos laborales como personales fue Al Pacino, quien trabajó con Cazale en 3 de sus 5 películas y fue amigo suyo desde la adolescencia. Ambos se conocieron cuando intentaban labrarse un futuro en el campo de la interpretación como válvula de escape de un presente que no les auguraba nada más que problemas en pandillas callejeras. Tras estudiar drama en su Boston natal, Cazale emigró a Nueva York y con su nuevo amigo Al compaginaba trabajos temporales con hacerse un hueco en el off-Broadway y acudía a audiciones para televisión. Pero fue el teatro el primer escenario que reconoció su labor otorgándole dos premios Obie antes de debutar en el cine.
Lo que consigue en la mencionada "El Padrino". Animado por Pacino, se presentó a las audiciones y fue una de las arriesgadas decisiones que tomó Coppola, quien tuvo que pelearse todas las semanas con los productores para mantener sus criterios de selección. Ni Al Pacino, ni John Cazale ni siquiera James Caan eran intérpretes conocidos. Por no mencionar que Marlon Brando era considerado veneno para la taquilla y una estrella egocéntrica e insoportable, cuya contratación fue fruto de una hábil estratagema por parte del director. Sin embargo su ojo se reveló infalible cuando tras el estreno de la primera parte de la trilogía todos sus protagonistas fueron alabados y muchos de ellos se convirtieron en estrellas.
Con su amigo Pacino volvería a coincidir en "Tarde de perros", amén de en "El Padrino II". El hombre que dio vida a Michael Corleone declaró en una ocasión que si tuviese que elegir a un compañero con el que trabajar durante el resto de su vida escogería sin dudarlo a John Cazale. Tras el film de Sidney Lumet no se vuelven a tener noticias de Cazale hasta 3 años después, lo que da pie a especulaciones sobre cuando fue diagnosticado con la enfermedad que finalmente acabaría con su vida.
John Cazale fue seleccionado como uno de los protagonistas de "El cazador", junto a Robert De Niro, Christopher Walken, John Savage y Meryl Streep. Durante la filmación su debilidad era tan evidente que se desataron los rumores. Poco después se revelaba que padecía un cáncer de huesos y que estaba en fase terminal. La productora montó en cólera exigiendo la salida inmediata de Cazale del proyecto. Nunca se ha especificado cuantos miembros del equipo conocían su condición. Lo que sí ha trascendido es que el director Michael Cimino era consciente del estado de Cazale y con el apoyo de Meryl Streep, que se enamoró del actor durante el rodaje llegando a comprometerse, consiguió mantenerle en la película amenazando ambos con dejar tirados a los productores.
Como compensación aceptaron rodar primero las escenas en las que aparecía Cazale, quien desgraciadamente nunca llegó a ver el estreno de "El cazador" ni las hermosas escenas en las que el grupo de amigos acuden a cazar ciervos. El hecho de que transcurrieran 3 años desde "Tarde de perros" hasta "El cazador" dio pie a que se especulara sobre la duración de su enfermedad. Quizás no actuó durante ese periodo de tiempo debido a su lucha contra ella, o quizás se le diagnosticó ya en fase terminal. Lo cierto es que su quinto y último trabajo volvió a dejar ese poso de melancolía que transmitía su mirada, que paseó en una fascinante filmografía, corta pero monumental, recordada tanto por la calidad de sus títulos como por el talento que paseó John Cazale por sus fotogramas.



yeyo dijo
¡Plas...plas...plas...! (Sonoro aplauso)...
Sí, señor. Cazale y sus ojos enterrados en el cráneo es uno de esos actores, mal llamados secundarios, que son imprescindibles en las "grandes películas". También recuerdo a Robert Duvall y me olvido de muchos que recuerdo en otros momentos y a la hora de recordarlos se esconden, siendo fieles a su papel de "secundarios". Qué modestos que son.
No sabía su historia, que seguro que da para una intensa película biográfica.
Un abrazo.
28 Febrero 2007 | 10:13 AM