Indy, por favor, quédate en casa
No recuerdo el momento exacto en que leí la noticia, probablemente fuera hace 5 años. Se trataba de un minúsculo párrafo en la última página de un diario, en una de esas secciones sin un propósito definido que tan pronto te cuentan que un ciudadano chino ha construido una réplica de la Gran Muralla con millones de granos de arroz, como que el jaco ganador del último derby de Worchester le ha mordido la nariz a la reina de Inglaterra al entregar el premio. Escueta pero concisa, la información aseguraba que se había puesto en marcha el proceso para filmar una cuarta entrega de las aventuras del más famoso arqueólogo y aventurero de ficción: Indiana Jones.
A partir de aquel momento mi mente se convirtió en un hervidero fantasioso, imaginando no sólo escenas imposibles, sino el momento en sí del estreno de la película. Me veía con la excitación del momento: la sala llena, las luces que se apagan, el inicio con la música de John Williams y el rostro recortado por el sombrero de nuestro héroe. Se me ponía la carne de gallina. Durante estos años seguí obsesivamente cada novedad acerca de la futura filmación, rebuscando en periódicos y revistas, investigando en páginas y foros de la red, intentando atisbar por donde iban a ir los tiros. Especulaciones varias y desengaños a tutiplén después, me encuentro en la posición contraria a hace un lustro. No deseo, ni por todo el oro del mundo que se llegue a rodar la película.
Lás últimas noticias acerca del 4º film de la saga las ha proporcionado Frank Darabont, uno de los muchos guionistas a los que se encomendó la tarea de elaborar un primer borrador. Darabont ha dirigido "Cadena perpetua" y "La milla verde". O sea, que no es manco precisamente. El buen hombre vio como una de sus primeras propuestas fue rechazada por inconsistente. Y mientras se contrataba a otros escritores, él siguió trabajando, intentando pulir y perfeccionar su guión. Ha sido tal la dedicación de Darabont a esta tarea, que no ha dirigido ni escrito un guión desde que en 2001 estrenara su última película, "The Majestic". Su único trabajo desde entonces data de este mismo año, la dirección del episodio piloto de una serie de televisión.
El problema principal que se ha encontrado en su camino es que la saga es "propiedad" de dos hombres, que por muy amigos que sean no dejan de ser absolutamente antagónicos: Steven Spielberg y George Lucas. Spielberg como director y Lucas como copropietario de los derechos y productor. Recordemos que cuando a Lucas le gustaba el cine coescribió la historia de la primera aventura de Indy. Darabont siempre contó con la confianza del primero, que cuando vio la última versión escrita quedó entusiasmado, llegando a decir que era lo mejor que había leido, a la altura de "En busca del arca perdida". Lucas no fue de la misma opinión. Su análisis de la obra de Darabont dejó al guionista más chafado que un mosquito contra la luna de un Golf. Hasta tal punto que al parecer no hará más intentos. Según Darabont, no se puede poner más ganas, trabajo y cariño en un proyecto por el que tenía una ilusión tremenda. Por lo que la saga significa en el mundo del cine y principalmente para él. Pero tras 5 años currándoselo como un cabrón, recibir una acogida tan fría por parte de Lucas ha sido descorazonador. La gota que ha colmado el vaso.
Preguntado por la posibilidad de que finalmente se ruede la película, Darabont respondió que actualmente es mínima. Los años pasan, los guionistas desfilan (David Koepp entre ellos), y las ilusiones del comienzo se van perdiendo. La pregunta que se planteó en un principio (¿merece la pena un cuarto Indiana Jones, tiene sentido ahora?) y que parece quedó superada inmediatamente por el carisma de la serie y la expectación que causó la noticia entre los cinéfilos, se ha convertido ahora en mil y un impedimentos. El principal de ellos es George Lucas.
Curioso el camino que ha recorrido este hombre. Comenzó siendo uno de aquellos jovenzuelos crecidos en la América de la década de los 50, la de los primeros televisores y los cines al aire libre, que desarrollaron una pasión casi enfermiza por el 7º arte. Pasión que como muchos compañeros de generación le llevó a convertirse en uno de los integrantes de lo que se llamó nuevo cine americano. Aquel grupo de chavales nacidos en los 40 que revitalizaron una industria en crisis tras la caída de los grandes estudios y sus sistemas de producción. Coppola, De Palma, Scorsese, Spielberg... Ellos le cambiaron la cara al cine americano. Pero Lucas cambió el CINE. Hubo un tiempo en que el sueño de Lucas fue el cine mismo, la pureza y la fascinación del poder de la imagen. Hubo un tiempo en que soñó, como sus coetáneos y amigos, hacer películas tan buenas como las que vio en su niñez y juventud. Y hubo un tiempo en que lo consiguió, recordad "American graffitti".
Pero su sueño mutó. Entre él y su amigo Steven cambiaron la industria de cabo a rabo. Primero Spielberg con "Tiburón", luego Lucas con "La guerra de las galaxias". La explotación de las películas, las campañas de publicidad, el marketing y sobre todo, el merchandising. Nuevas formas de explotación de los derechos, nuevas formas de ingresos. Dinero a expuertas. Una nueva forma de afrontar la realización de una película. La creación supeditada a los gastos de producción y más que nunca a la proyección de beneficios. Entonces Lucas ya no soñó más con hacer películas. Soñó con las posibilidades que ofrecía el desarrollo tecnológico, se vio como un visionario sepultado por toneladas de billetes.
Durante décadas se apartó de la dirección, dedicándose en exclusiva a producir y explotar sus sagas, hasta que el sueño se convirtió en pesadilla (para los espectadores) y alumbró la más perfecta definición de celuloide muerto que yo haya visto jamás: la nueva trilogía de "La guerra de las galaxias". Mientras tanto, su amigo Spielberg siguió viviendo su sueño, hasta el final. Y amén de forrarse con sus películas, continuó desarrollando su visión del arte cinematográfico, puliendo su estilo, hasta convertirlo en uno de los más reconocibles de la historia del cine. Porque su sueño merecía la pena.
Ahora la decisión de seguir adelante con Indiana Jones IV depende de ambos. Aunque mucho me temo que como mandamás, Lucas tiene la última palabra. Spielberg aquí solo es el genio visual (como si fuera poco). Pero los impedimentos han crecido exponencialmente. Hace un lustro Harrison Ford ya era algo mayor para retomar el personaje, pero no hay absolutamente nadie que lo pueda sustituir. Ahora Ford, amén de haberse convertido en el vehículo de películas infames, tiene 65 años. Sean Connery, del que se rumoreaba que podría aparecer en esta nueva entrega, está semiretirado, cerca ya de ser octogenario. Las féminas relacionadas con el proyecto no es que le hagan saltar a uno del asiento: Calista Flockhart, Natalie Portman (la primera ya descartada, se supone). Y la indecisión de llevar adelante un proyecto sin guión, al menos que satisfaga al que pone la pasta. Que si Indiana Jones descubre la Atlántida, que si se da una vuelta por la civilización azteca, que si la guerra fría, que si tal, que si cual... Pascual!!
Yo también tuve sueños de cine. No he tenido la suerte de ser protagonista de una historia como la de Spielberg y llegar a plasmar mis sueños en una pantalla, al menos por ahora. Pero si me he sentido un privilegiado por soñar con el cine. Con ambicionar ser arqueólogo, con viajar a lugares remotos, descubrir ciudades perdidas y tesoros ocultos, con enfrentarme a peligros imposibles, con conocer a intrépidas heroínas, con combatir el mal... Incluso soñé con todo eso sin haber visto aún las películas. Recuerdo los anuncios en el periódico de "En busca del arca perdida" sin atreverme jamás a decirle a mi padre que me llevara a verla porque me autoconvencí de que se negaría. Pero sus imágenes, convertidas ya en icónicas, pertenecientes a una memoria colectiva cinéfila, también eran mías. La mejor película de aventuras de la historia. Una montaña rusa de escenas inverosímiles: la piedra rodante, las serpientes, la pelea en el garito de Marion, la persecución en la camioneta, el descubrimiento de la ubicación del arca con la maravillosa partitura de Williams elevándote hasta el cielo... cine puro.
Después vendrían la irregular "Indiana Jones y el templo maldito" y la genial "Indiana Jones y la última cruzada". Puro espectáculo. Cine de aventuras para volver a sentirte inocente como un niño y seguir soñando. El poder de la ficción, qué fuerte es. Y cuando pienso en la posibilidad de una nueva muesca en la carrera de Indy, ya no se me acelera el corazón, siento tristeza. Joder... sería una auténtica putada ver a un Indiana decrépito paseándose por las líneas escritas por cualquier mercenario. Hay un momento en que las creaciones artísticas cambian de mano, pasan a ser propiedad no de sus autores sino del público. Nosotros somos el aire que respiran los personajes de ficción. Indiana es nuestro, que lo dejen en paz.


la escapa·ratista dijo
Indiana Jones es nuestro, ¡nosotros somos Indiana! Anda que no me he tirado veranos jugando a las arqueólogas con mi hermana en mitad de las viñas. Ya no quiero otra de Indiana, ¿quién la iba a protagonizar? ¡Nadie! Si ya no puede ser Harrison Ford, no hay Indiana.
Que sí tal, que si cual...Pascual jajaja me ha hecho mucha gracia.
Iba a decir una burrada de George Lucas...pero me callo porque soy una señorita.
Un beso Flanagan!
10 Noviembre 2006 | 06:25 PM