Insomnia, el país donde nadie duerme
Uno llega a este lugar en que no se duerme de maneras inesperadas. Puede ocurrir que simplemente te tumbes como todas las noches, a una hora prudente, como dirían los mayores, y tus ojos se resistan a cerrarse. No hay un motivo claro, ni nervios, ni exceso de café, ni haber hecho una visita al frigorífico que no deberías antes de acostarte. Simplemente las horas pasan y la persiana bajada dibuja un mosaico de puntos luminosos en la pared, que acabas contando cuando todo lo demás ya no sirve.
Agotas las reflexiones inteligentes, das vueltas entre las sábanas. "Quizá sea la postura", piensas. O el exceso de calor, el de frío, el colchón que lleva contigo meses y meses pero hoy se ha vuelto especialmente viejo e incómodo. Sea como sea, la habitación se convierte en un mar oscuro y la cama, como en alguna antigua película de Disney, una barca que te lleva a Insomnia, la tierra en la que no se puede conciliar el sueño.
Con el reloj acumulando horas, da cargo de conciencia levantarse y hacer algo productivo, porque no te resignas a poder descansar. Además, las cosas pierden su interés. Quieres estar en la cama, quieres cerrar los ojos y que no se abran como impulados por un resorte. Echas de menos esos extraños pensamientos que te invaden otros días, cuando estás al borde de la realidad y el mundo onírico: historias enrevesadas que darían muy buen material para escribir, fórmulas con las que arreglar tus problemas en el trabajo, la solución a enigmas que llevan tiempo intrigándote, todo se hace claro en esos momentos. Luego nunca eres capaz de recordarlo, pero como mínimo te sirve para reconocer que estás en el camino de dejarte vencer por el sopor. Pero no hoy. No ahora.
En la tierra de Insomnia se vive solitario porque rara vez puedes compartir esos momentos con alguien. Quizá si salieses a pasear... pero no, el sueño debe estar a la vuelta de la esquina y no quieres espantarlo. Además, nunca intercambiarías palabras con otros ciudadanos de este particular reino, sólo miradas de reconocimiento que dicen algo como "¿Tú también? Lo siento...". Y sigues despierto.
... hey, can you picture the sight
the figures on the beach in the searing night
and the roaring hurt of my silent fight...
can you pull me out
of this sleepless night
can you pull me out?
Crees que la televisión te va a desvelar ¿más todavía? O que la música será demasiado estridente. En el camino a relajarte sólo consigues ponerte más nervioso y espantas las últimas posibilidades de aprovechar el tiempo nocturno.
Asomado a la ventana, resignado al fin, echas un vistazo al pequeño fragmento de mar que se ve a lo lejos, escondido entre las farolas. El cielo se está tiñendo de azul. Si te das prisa quizá puedas ver amanecer desde la playa. O entre los edificios, con un chocolate para llevar recién hecho calentándote las manos. Así al menos todo tendrá algún sentido.


chicadelnorte dijo
Este relato es el mejor regalo para una insomne de sábado, el día en que puedo dormir a pierna suelta.
Un beso y enchorabuena, es precioso.
4 Noviembre 2006 | 08:43 AM