Eclipse
Aquellos días sus cuerpos eran un manojo de nervios. Sin saberlo, los dos realizaban casi obsesivamente las tareas del día, cada uno en su casa, intentando ocupar la mente con cualquier banalidad. Desde limpiezas innecesarias hasta reordenamiento de libros y discos. Época de cambios y sensaciones desterradas por desesperanza.
Se habían visto muchas veces a lo largo de los años, pero nunca de esa manera. Era como si hubieran llevado un velo ante los ojos y ahora lo hubiesen abandonado. En realidad pensaban que se conocían pero ninguno de los dos era como el otro se había imaginado. Prejuicios, ideas equivocadas. Vidas mal llevadas que merecían mejor suerte.
Todo era nuevo para ellos, que parecían haber retrocedido a la adolescencia, solo que sin la ingenuidad propia de esa edad. Por eso se frotaban los ojos o se pellizcaban la piel, para ver si era verdad. Como primerizos a pesar de la experiencia. Puede que para ambos fuese la verdadera primera vez. Lo que veían en los ojos que les miraban jamás lo habían visto antes. Las palabras salían sin esfuerzo, porque debían ser dichas. Los gestos aún eran otra cosa distinta.
El día amaneció con aviso de fenómeno natural. Tras pocas horas luciendo palmito, el sol se encontró con la luna y se quedaron pegados, como una pareja de baile. Ella salió de su puesto de trabajo, cogió el teléfono y marcó su número. El no tardó en contestar.
- ¿Lo estás viendo?
- Sí.
- ¿Te das cuenta? El sol y la luna no se tocan pero ahora están juntos.
- Como nosotros.


solyluna dijo
joder, QUE BONITO!!!!!!
22 Septiembre 2006 | 12:38 PM