Versiones para todos los gustos
Estos días suenan en la radio un par de melodías de forma machacona. Eso no sería novedad (los 40 son especialistas en repetir canciones hasta la náusea) si no fuese porque ambas son versiones, y ambas de temas que me encantan. Hablo de Mary J. Blige y su "One" y Lucie Silvas con "Nothing Else Matters".
Grandes mujeres, grandes voces, aunque para gustos... . En fin, no es su competencia musical lo que me saca de quicio, sino esa moda que parece que nos invade de hacer versiones horribles y sin gracia de algo que era perfecto como estaba. ¿Se imaginaban Metallica que una pianista rubia de voz melosa iba a arrastrar una de sus baladas torturadas por excelencia por campos de maiz de Oklahoma (o por ahí, hay que ver el video)? Los chicos de U2 parece que se lo tomaron mejor porque cantan "One" a duo... o algo así, en uno de esos matrimonios que parecen hechos en el estudio a miles de kilómetros de distancia.
Será que me molesta especialmente porque "One" es MI canción, una de las que elegiría si tuviese que decir "con esta me quedo si tengo que ir a una isla desierta". Ya de paso que no me manden a la de "Perdidos", prefiero la de Tom Hanks en "Naufrago", con un balón como compañero. Para no divagar demasiado, recuerdo ver a Bono sentado en una cafetería desgranando esas palabras:
Love is a temple
Love is a higher law
You ask me to enter
And then you make me crawl...
El amor es un templo
El amor es una ley divina
Me pides que entre
Y luego haces que me arrastre...
Eso no suena a gospel, como quiere hacernos creer Mary J., igual que una canción de Metallica no se interpreta con sosez estrofa tras estrofa, bla bla bla, bla bla bla, nothing else matters. Por muchos grititos y susurros que se le ponga por medio.
Intentaré no ser extremista. No hay que ser excesivamente crítico con las versiones, porque a veces superan al original. Sólo hay que escuchar "Wonderwall" en boca de Ryan Adams para decidirse a tirar el CD de Oasis a la papelera. Si no estaba ya antes allí. Por desgracia es más común que la versión sea una invitación al desastre, como ocurrió con "Light my fire" por José Feliciano, "What's going on" interpretada por A Perfect Circle o "Don't dream is over" en manos, o voz, de Sixpence None the Richer.
Pero ¿qué hace que una versión sea buena? Los imitadores de Elvis buscan el mayor parecido y copiar hasta el último tic del Rey, pero el mimetismo no suele ser una buena opción. Un cambio de voz o de instrumentos únicamente no aporta nada nuevo, para que sea interesante habría que intentarlo como Sinatra, "My Way", nunca mejor dicho. O ser Johnny Cash y hacer que se te parta el alma con "Hurt" de Trent Reznor.
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real...
Me he herido a mi mismo hoy
Para ver si todavía siento
Me concentro en el dolor
Lo único que es real...
En mi opinión hacer una buena versión consiste en darle un toque personal, manteniéndose fiel al espíritu del original. O como mínimo, si los estilos son muy diferentes y tenemos que llevar el tema a nuestro terreno, que sea sea de forma elegante y bien hecha. Leonard Cohen se sentiría orgulloso de escuchar su "Hallelujah" por Jeff Buckley... o como dijo Aute, que ya no podría volver a cantar "Al Alba" después de escuchar la interpretación que hizo de ella José Mercé.
Asi que, dicho esto, por favor, ejecutivos de las discográficas... por muy bueno que sea el artista que versionee, nada de karaoke.


niñazul dijo
josé feliciano cantando el light my fire!!!!!!
Que dolor, por dios.
6 Septiembre 2006 | 11:47 AM