Keyser Soze
Hacer caso al instinto a la hora de elegir qué película ver en el cine no siempre funciona. Pero cuando uno acierta y se topa con una de esas joyas por las que nadie daba un duro a priori se cree en posesión de un alto poder intuitivo-cinéfilo. Al menos durante 5 minutos y a la salida de la sesión, aquellos que te acompañan lanzan parabienes y epítetos grandilocuentes sobre la obra que se acaba de ver, mientras tu sonríes manteniendo esa expresión idiota de "ya os lo dije".
Eso me pasó cuando hace ya muchos años la cuadrilla con la que salía acudió en masa al cine y les covencí para ver "Sospechosos habituales". Las reacciones al finalizar la película fueron entusiastas, excepto la de aquel cuyo gesto de "no me he enterado de nada" no cambió durante horas. Creo que aún hoy en día espera averiguar por fin quién es Keyser Soze.
Un nombre, un personaje que no aparece como tal en todo el metraje, pero cuya sombra de leyenda casi mitológica planea tanto en la mente de los otros personajes de la trama como en la de los espectadores, que esperan ávidos que el fantasma haga su aparición. La historia del comienzo de su fama sanguinaria, tremebunda, contada por Kevin Spacey durante el interrogatorio al que es sometido es de las que ponen los pelos de punta. Ahí se te queda clavado el nombre de Soze hasta el fin de tus días como cinéfilo.
Cuando fui a verla apenas tenía información sobre ella. Creo que leí alguna reseña en una revista, en la que se afirmaba que había causado muy buena impresión en algún festival. Pero no tenía ningún argumento sólido para convencer a mis amigos. No conocía al director, casi un novato. No tenía actores con gancho comercial ya que Spacey, Del Toro y compañía eran mucho menos conocidos que ahora. Para un seguidor de la actualidad cinematográfica el reparto era más que sólido, pero claro, allí no había ninguna tía buena con poderosas razones. Si os digo la verdad ya ni recuerdo qué utilicé para convencerles de que era la mejor opción para aquella tarde. Probablemente el resto de la cartelera diera ganas de llorar.
Ahora se considera un clásico contemporáneo. Se convirtió en un éxito sorpresa de la taquilla gracias al boca-oreja. La gente la recomendaba a sus amigos que siempre salían de la sala con alguno de sus miembros con la misma cara de "no me he enterado de nada" que aquel. El enrevesado guión te atrapaba y el final te hacía dudar de lo que habías visto. Una de esas películas que exige un rebobinado mental posterior a su visionado. Buscas huecos, fallos o agujeros de guión para tratar de justificar que algo tan redondo no es posible. Y como todo guión tramposo y juguetón los tiene. Pero el truco está en que durante la poco más de hora y media de duración te lo has tragado todo.
Al volver a verla con la distancia de los años, sucede algo similar que con "Casablanca". La conoces al dedillo, sabes que ya nada te va a sorprender, sin embargo la ves disfrutando de cada fotograma y de cada giro inesperado, de cada reacción de los personajes, interpretados de maravilla por unos muy buenos actores. Hasta Stephen Baldwin, cuya carrera valdría para rellenar el horario de madrugada de Tele5 está soberbio. De todo el plantel, el que más beneficiado salió del éxito del film fue Spacey, cuyo 1995 es para enmarcar. A "Sospechosos habituales" hay que sumar "Seven" y su recreación de John Doe. Redefiniendo el histórico rol de los malos en el cine americano con su hablar suave y pausado y una mirada que oculta millones de experiencias y emociones que uno solo intuye pero desconoce.
A partir de ese momento Kevin Spacey ascendió de división. Ganó un Oscar por su papel de Verbal Kint y se abrió paso hacia papeles como los de "American beauty". Del Toro no paró de ascender hasta convertirse en lo que es hoy en día. Pollak, Esposito, Hedaya o Postlethwaite siguen siendo secundarios de lujo, mientras que Palminteri ha desaparecido del mapa tras deslumbrar con "Balas sobre Broadway". Gabriel Byrne por su parte, continúa con su sólida carrera, alternando papeles en películas hollywoodienses con otros en proyectos independientes.
Hubo otros nombres de postín asociados a "Sospechosos habituales" cuando solo era un proyecto. De Niro y Christopher Walken rechazaron el papel del poli Kujan, que acabó haciendo Chazz Palminteri. El propio Pacino se aprendió su parte, teniendo que abandonar el proyecyo por problemas de agenda. El bueno de Al ha llegado a declarar que de todas las películas que ha rechazado, esta es de la que más se arrepiente.
El director Bryan Singer, que durante un tiempo fue el más prometedor de la joven generación que invadió EEUU en los 90, dilapidó su carrera convirtiéndose en el realizador oficial de las traslaciones a la gran pantalla de las viñetas de los cómics, restringiendo su obra a un gueto con muchísimos y fieles seguidores pero muy reducido artísticamente. La chispa de ingenio y desparpajo que alumbró sus primeras obras se ha convertido ahora en la tenue luz que alumbra todo producto con marchamo "para todos los públicos". El brillante guionista Christopher McQuarrie realizó la horripilante "Secuestro infernal"... Ciertamente infernal la experiencia.
Pero es Keyser Soze el nombre más asociado a esta obra, el más recordado. El Diablo en persona, cuyo mejor truco fue convencer al mundo de su no existencia. A lo largo de la película le vemos con varios rostros, en ese juego en apariencia interminable al que somete al espectador. ¿Es Byrne? ¿Es Spacey? ¿Es otro, un loco mafioso húngaro? ¿Turco quizás? ¿Alemán, ruso? Hay muchos detalles, algunos cristalinos, otros inapreciables en el guión que van otorgando pistas para ir en una dirección. Yo no lo pillé, y fui uno de tantos de los que exclamaron durante el desenlace. Soze, la leyenda, es corpórea, de carne y hueso. Y es todavía peor de lo que uno imaginaba porque, ¿hasta dónde llega su poder?
Pocas películas tienen la capacidad de crear personajes que llenen las páginas de la historia del cine. Menos habitual aún es que esos personajes sean sólo un nombre y un apellido casi todo el metraje. Sin rostro, sin voz, ni una sola identificación. Únicamente la sensación del miedo que produce escuchar esas dos palabras: Keyser Soze.



Buda dijo
A mis hijos no les amenazaré con el hombre del saco, les diré que si no se comen las espinacas vendrá Keyser Soze.jejeje
28 Julio 2006 | 01:45 PM