Dice la canción...
...que la vida es un carnaval. Lo que no dice es que todo el mundo lleva máscara. Y no por diversión, las llevan por cobardía o maldad. Por rencor, por falta de honestidad. Es como descubrir un día que todos son políticos, hasta el kioskero.
Cuando naces, te dejan solo en una habitación a oscuras. Si tienes suerte tus padres serán la luz durante muchos años. Si no, ya te puedes espabilar para encontrar el pomo de la puerta, abrirla y salir al exterior. Donde el carnaval está en su máximo apogeo y a duras penas reconocerás a la gente. También puedes encontrar un libro de instrucciones, una especie de manual para relaciones humanas. Cuando lo abras te darás cuenta de que está escrito en sánscrito o arameo.
El juego de las apariencias no es divertido. Es cruel y despiadado. La gente habla y habla, le salen las palabras por los codos. Claro, son gratis. Pero lo que hacen... Tomar decisiones no sale gratis. Nadie se moja el culo, a veces ni por ellos mismos. Son como zombies sin apetito, ¿cómo van a sobrevivir? El ejemplo de confundir valor con precio trasladado al universo de las relaciones personales... Y lo peor es que muchos se ponen precio, pero todos valemos.
¿Hay que tomarse la amistad demasiado en serio? ¿Hay que tomarla? ¿Se sirve en los restaurantes? ¿En cuales, en los de Adriá o en las tascas de barrio? ¿Qué es conocer? ¿Cuál es su significado? ¿Qué es cambiar? ¿Es lo mismo que evolucionar? ¿Cómo distinguir evolución de involución?
No soy más que un ciego. Veo menos que Bryce Dallas Howard en "El bosque". Pero yo también tengo quien me coja de la mano y me rescate en los malos momentos. Debería darme con un canto en los dientes por la suerte que tengo. Por tener paz cuando estoy con ella. Debería volver a escribir... acerca de Shackleton, de Fleetwood Mac, de Marilyn, de Pacino, de Capote, de Paul Auster, de los Lakers, de las estaciones del año, de puentes sobre ríos, de viajes, de "Los duelistas", del arcoiris, de las tormentas de verano, de la noche estrellada de Van Gogh, de mi, de ti, de lo que merece la pena...
Debería.


srta desconocida dijo
Hace no mucho me dijeron que vivir dolía, que me acostumbrara; la gente no es como creemos, como nos gustaría. No podemos entender porque actúan como lo hacen o si podrían ser de otro modo. Evolucionamos, o puede que no; la vida nos cambia y no se puede hacer nada. Sólo refunfuñar un segundo y seguir con lo que estabamos haciendo; eso que merece la pena.
bicos
9 Mayo 2006 | 11:16 AM