No hay nada más ridículo que un hombre persiguiendo su sombrero
Quedarse bloqueado ante la hoja en blanco es el mayor temor de los escritores. A los prolíficos hermanos Coen les sucedió hacia finales de la década de los 80, mientras intentaban dar forma a un guión titulado "Miller´s crossing". La manera de escapar de la maldición del pálido folio fue comenzar otro argumento, acerca de un escritor con el mismo problema, un tal Barton Fink. Afortunadamente los hermanos no sepultaron el anterior y acabaron marchándose a Nueva Orleans, convencidos de que sería el lugar idóneo para situar su historia de gangsters. Fortuna la nuestra, la de los cinéfilos, que así obtuvimos placer doble. Principalmente con "Muerte entre las flores", al menos en lo que a mi respecta, que acabó rodándose antes que "Barton Fink".
" - ¿Dónde está Leo?
- ¿Cómo se que no me matarás si te lo digo?
- Porque si me lo dices y te mato y descubro que me habías mentido no podré volver a matarte".
Esta es la historia de un hombre luchando incesantemente por no perder su sombrero. Tom Reagan, el astuto protagonista siempre se encuentra en dificultades cuando su Stetson cae de su cabeza. Le sacuden infinidad de veces a lo largo del metraje estando a punto de morir varias veces. Y cada vez que se encuentra en peligro, no lleva el sombrero calado. Su obsesión es tal que hasta tiene extraños sueños en los que lo pierde en el bosque y no deja de perseguirlo. El sombrero es algo más que un amuleto, es su identidad. Cuando Gabriel Byrne preguntó a Joel Coen acerca del significado del sombrero asegurando que necesitaba saberlo, éste se volvió hacia su hermano Ethan diciendo: "Eh, Ethan, Gabe quiere saber lo que significa el sombrero". Ethan meditó unos segundos y espetó: "Sí, tiene un significado". Se quedó tan ancho y se largó. Byrne nunca salió de dudas y según los propios hermanos Coen interpretar la película de ese modo es un error.
" - ¿No deberías estar haciendo tu trabajo?
- Intimidar a mujeres indefensas es mi trabajo.
- Entonces ve a buscar a una e intimídala".
Sorprende conocer el dato anterior sobre el bloqueo que sufrieron los guionistas al comprobar el brillante resultado final. En su ambición por reformular el género negro los Coen parieron el que probablemente sea su libreto más brillante. Una trama repleta de giros inesperados protagonizada por tramposos, metirosos compulsivos, jugadores, asesinos, granujas de poca monta, ambiciosos gangsters, lagartas y en el centro de todo el personaje de Gabriel Byrne. El tipo listo que maneja siempre la situación sin dejar de estar en la cuerda floja. Tom Reagan es un funambulista que practica sobre un foso lleno de cocodrilos hambrientos. Siempre al borde del desatre pero librándose por la campana.
" - Me gusta Leo, es honesto y tiene corazón.
- Entonces es cierto lo que dicen, los polos opuestos se atraen".
El hombre todo mentiras y sin corazón, como lo define una grandiosa Marcia Gay Harden en su papel de Verna. Los mejores diálogos los tienen precisamente ellos, Tom y Verna. Dignos del mejor cine negro de la historia, a la altura de cualquier combate dialéctico entre Bogart y Bacall. Lo curioso es que al finalizar la película uno tiene la sensación de que los motivos de Tom para actuar como lo hace son la lealtad, la amistad hacia Albert Finney, quien en el fondo es el que mejor sale parado cuando el caos finaliza. Mantiene su estatus, se libra de todo enemigo y encima se queda con la chica. Y todo gracias a Tom y sus malabarismos. De hecho, Tom sufre una transformación de principio a fin. Desde el primer momento sabemos de él que es un jugador, un hábil superviviente. Pero no es un asesino, es lo que le diferencia de los otros. Los acontecimientos y la forma en que él se convierte en una marioneta del juego de guiñol que está acostumbrado a dominar le obligan a cambiar.
" - ¡Mira en tu corazón, mira en tu corazón!"
- ¿Qué corazón?"
El cine nos ha enseñado desde siempre que el crimen se paga y que no hay honor entre ladrones. Pero el código de Tom Reagan se resiste a permearse ante esas obviedades. Es como si mantuviera una lucha interior constante entre lo que quisiera ser y lo que es. En un negocio desalmado todavía se pueden seguir unos códigos de conducta, parece pensar. Los debes manejar bien. Si es posible, a tu antojo. Puedes mentir, engañar y manipular a las personas, incluidas las que te importan. Pero debes mantener siempre a flote un resquicio de cordura. Ese resquicio lo hunde un extraordinario John Turturro en su papel de Bernie, el hombre sin... ética.
" - Estoy hablando sobre la amistad. Estoy hablando sobre el carácter. Estoy hablando sobre... Al infierno. Leo, no me avergüenza usar la palabra, estoy hablando sobre la ética".
Estas palabras pronunciadas por Jon Polito (otra impresionante interpretación la suya) resumen el espíritu de la película. Como políticos cualquiera, los mafiosos las utilizan haciendo creer que les importan. La doble moral impera. Creen que esos conceptos les pertenecen y pueden manipularlos a su antojo. Solo Tom Reagan parece conocer su auténtico significado, aunque acabe erigiéndose en la figura que decide quien los administra correctamente, en una especie de brazo ejecutor. Impone su justicia utilizando los métodos de los demás. Byrne saca un extraordinario partido a su habitual rostro impertérrito. Hielo por fuera, fuego por dentro.
En el momento de su estreno, la película fracasó en taquilla y pasó casi desapercibida para la crítica. Consiguió el premio al mejor director en el Festival de San Sebastián, pero fue ninguneada por la crítica norteamericana. En cierto modo inició la maldición que ha perseguido a varias de las mejores películas de los 90, absurdamente despreciadas por estatuillas y globos (Smoke, Uno de los nuestros, Drácula, Un mundo perfecto, En busca de Bobby Fisher, Una historia del Bronx, Ed Wood, Heat, Casino, La tormenta de hielo, Desmontando a Harry, La delgada línea roja...), algunas de ellas completamente ignoradas, otras humilladas en las ceremonias respectivas. Hoy es unanimemente considerada la joya definitiva de los Coen, por encima de "Fargo". Una pieza de escritura magnífica que nos recuerda la importancia de no perder nuestro sombrero. Porque sí tiene importancia.


srta desconocida dijo
El mundo de los premios es injusto, por suerte el tiempo es mejor juez; y los Coen, como muchos otros, ganan con cada año que pasa.
14 Marzo 2006 | 01:29 PM