La Coctelera

1 Marzo 2006

Escalera de color

Hace mucho que no juego una buena timba de poker. Y lo echo de menos. No es que me apostase el coche, el chalet y perdiese hasta la mujer, como aquel tipo del anuncio del VW Golf. Lo único que nos intercambiábamos entre mano y mano eran los garbanzos. Pero sí añoro esa sensación que se crea en una partida de cartas. En eso el poker es el juego por antonomasia. No se puede sentir la misma excitación ni presión porque no averigüen tus gestos jugando a la brisca o al seisillo. Seamos serios. El poker tiene algo asociado al riesgo, a la trampa, a la mentira, a la actuación, que lo hace único. No importa en absoluto que no te juegues dinero, el subidón al meter un farol y salir victorioso es el mismo. Bueno, tampoco puedo hablar con conocimiento de causa porque yo jamás he apostado mis ganancias. Quizás eso aumente la sensación de estar en una aventura que transmite este juego.

Lo cierto es que el juego en general siempre me ha atraido. Supongo que, como muchas otras cosas que me interesan, debido a la influencia cinematográfica. Las películas han sido un vehículo de mitificación extraordinario. Claro, tu ves a Steve McQueen perder hasta la camisa en "El rey del juego" y deseas ser uno de esos carismáticos perdedores que conquistan la imaginación de muchos. No hay perdedores con la clase y el estilo de McQueen. En pantalla hemos visto partidas interminables, giros inesperados, timos que hacen historia, pilluelos o, directamente sinvergüenzas que el glamour del séptimo arte hace aparecer terriblemente atractivos, que organizan el timo el siglo con gran astucia y se salen siempre con la suya.

Sudorosos rostros sufriendo por las pérdidas; caras de palo inmutables tirándose faroles uno tras otro... La tensión en el ambiente, los escenarios donde se desarrollan esas partidas y la gente que se mueve en ese mundillo acrecientan el interés. Desde la mítica "El golpe" hasta las más recientes "Rounders" o la española "Juego de luna" tenemos ejemplos a millones. Hay algo especial en el poker. No es que nunca haya fantaseado con reventar la banca en un casino de Montecarlo jugando a la ruleta. No me imagino lo que debe sentirse al tener una racha ganadora interminable, la adrenalina que tiene que desatar nuestro cuerpo en una situación así. Pero siempre me ha parecido que eso o las máquinas tragaperras tienen más que ver con el azar puro.

Las cartas tienen su código y funcionamiento propio. Existe un ritual, que empieza con el barajeo, esas florituras que jamás he sido capaz de reproducir (me harté de recoger los naipes del suelo), continúa con el reparto y tiene su climax en el desarrollo de la partida. Los gestos y muecas; la forma de hablar y apostar; la habilidad para descubrir las debilidades del contrario y ocultar las propias... Todo eso exige una técnica que imagino se perfecciona con trabajo y esfuerzo. Poner cara de poker cuando no tienes más que una pareja de doses y subes la apuesta. Aaaah, qué sensación, jijiji.

En Estados Unidos el poker es un icono. Claro que allí se lo toman todo demasiado en serio. En América cualquier juego es mucho más que un juego. En un pais donde existe una ciudad tan increible como Las Vegas todo es posible. Se organizan campeonatos del mundo todos los años, las multimillonarias estrellas de cine como Ben Affleck y James Woods (que gana más jugando que interpretando) hacen pública su pasión por el poker y organizan partidas de acceso restringido. De vez en cuando hasta reciben alguna lección de los profesionales cuando se presentan a los campeonatos. De echo, existe una especie de moda hoy en día en Hollywood. El poker se considera "cool" y dominar su mecánica hace que aumente la autoestima de las estrellas. En "Ocean´s eleven" se reflejaba esto en una escena en la que jóvenes actores como Topher Grace, Barry Watson y Holli Marie Combs se interpretaban a sí mismos recibiendo las enseñanzas del personaje de Brad Pitt.

En nuestro pais, sin ir más lejos, la familia García-Pelayo se ha dedicado toda la vida a estudiar las dinámicas de los juegos de azar y hasta las mecánicas y funcionamiento de ruletas y máquinas. Su estudio fue tan concienzudo y exitoso que, sin tener prueba alguna de que hacían trampas, varios casinos les prohibieron la entrada ya que siempre ganaban. Su casa es una especie de laboratorio de investigación del juego. Estadísticas, probabilidades, inclinación de las mesas... Datos y más datos que puestos en práctica les proporcionaron múltiples beneficios económicos. Llegaron a preparar a un joven jugador de poker para que se presentara al campeonato del mundo, que finalmente ganó. Ahora ese muchacho se ha "independizado" y vive de las ganancias que obtiene en los distintos torneos que disputa a lo largo de la temporada, así como de las partidas por internet.

Lucrativo sin duda. Para los buenos. Arriesgado y fascinante para todos. Pero supongo que solo unos pocos están tocados por la varita de la diosa fortuna. A no ser que te pongan al lado al Max Von Sydow de "Intacto" o al William H. Macy de "The cooler" y la suerte salga volando por la ventana. Los demás nos tenemos que conformar con organizar timbas en nuestro salón con la esperanza de que nuestros rivales sean más zotes que nosotros (en mi caso me facilitaria las cosas que fueran como Los Canteros en el mítico episodio de Los Simpson) y arrebatarles todos los garbanzos (¿por qué no bombones?) mientras exclamamos: ¡¡repoker!!

servido por nocheenlaciudad 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

polidori

polidori dijo

¿Por qué será que me viene a la mente la peli Casino...? ;-)

Por cierto, no olvidéis el rey de los juegos hispánicos: el MUS. Quien no haya tenido una buena tarde de timba de mus no sabe lo bueno de la vida. Bueno, exagero un poco, pero es un juego fascinante.

También recuerdo las partidas interminables con mi familia en navidad, o un poco más mayor, ¡cómo no!, las partidas de póquer de nochebuena (en las que siempre sacaba un pico).

¡Hagan juego, señores!

Un saludo

1 Marzo 2006 | 09:05 PM

borborismocerebral

borborismocerebral dijo

A mi se me viene a la cabeza la película Maverick con Mel Gibson Y Jodie Foster, el truco para ganar la última mano me encanta.

1 Marzo 2006 | 09:43 PM

Flanagan

Flanagan dijo

Polidori: el mus, como dirían los americanos, es mucho más que un juego, jejeje. Yo también lo encuentro fascinante. Meter un farol a grande cuando no tienes más que una sota... Y "Casino" es mucho más que una película, peliculón.

Borborismocerebral: buen ejemplo el de Maverick, que es un cursillo acelerado de trucos de poker.

Saludos a los dos.

2 Marzo 2006 | 01:03 PM

Wallias

Wallias dijo

Caxiselamarasalada!

Estaba disfrutando como un auténtico enano con el post, impregnándome de eoss bancos de humos de puro bajo la luz que arroja una lámpara sobre el tapete donde se juegan las partidas hasta que he leido la última palabra del post: REPOKER!

El poker de verdad, el autñentico jamás de juega con comodines por lo que el repoker es un artificio para no iniciados!!

Y dicho esto añado: joder, q post mas bueno, puro cine :)

4 Marzo 2006 | 10:38 AM

Flanagan

Flanagan dijo

Si es que eso es lo que soy, un no iniciado, jajaja. Qué más me gustaría a mí que dominar cada requiebro del juego. Tirón de orejas aceptado ;-)

6 Marzo 2006 | 03:17 PM

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