Ne me quite pas
Un cantante francés sonaba ayer noche mientras la cena no venía en una creperie de la parte vieja de mi ciudad. "Música de ambiente", pensé. Luego empecé a divagar sobre quién sería el cantante ¿Charles Aznavour, Jacques Brel, Maurice Chevalier? Mi repertorio de nombres era tan corto que pensé que me quedaba mucho que aprender sobre ese tema. Cantantes melódicos franceses... seguro que alguien no muy lejos, quizá el propio dueño, el cocinero o alguno de los camareros era una eminencia sobre el tema. Y me dió envidia.
No tanto por el tema en sí, porque para empezar mis conocimientos del idioma galo son bastante reducidos, sino por la posibilidad de saber de algo en profundidad y poder hablar de ello sin que parezca que lo acabas de consultar en el Google. El mejor ejemplo de lo que digo es mi compañero Flanagan. Rockero hasta la médula, podría decirme el nombre del técnico de sonido bizco que acompañaba a Led Zeppelin en todos sus conciertos. Pero no sólo eso, sino que podría hacer lo mismo si hablamos de cine, libros, la NBA... . Tiene que ser genial encontrarse con otros fans en una feria del disco o en un concierto de Mark Lanegan en un tugurio y charlar sobre si Bruce Springsteen tocaba mejor cuando llevaba gorro de lana (bromas aparte).
Supongo que lo que echo de menos es la sensación de pertenencia a un grupo que dan las aficiones o los ídolos. Nunca he admirado a nadie, actor, músico o deportista, hasta el punto de coleccionar todos sus discos, recortes sobre él y saberme cada anécdota de su biografía. Y no estaría mal, porque así cuando quisiese hablar de, pongamos por caso, Nick Cave, podría hacerlo con conocimiento de causa, y decir algo más que que es el tipo más siniestro y con mejores letras que conozco. Aunque quién sabe, quizá así me volviese menos apasionado y más enciclopédico, con muchas anécdotas que contar pero poco que decir.
Ser un fan tiene algo de religioso, algo de tribal y algo de cultura de banda. Compartes un credo, unos valores y unas verdades básicas que te unen a tu grupo y te separan del resto. Hablas en un idioma que unos pocos entienden y manejas una información que te hace diferente. Así te sientes arropado y protegido y si ya a lo anterior unes una vestimenta, pose o peinado determinados, la asimilación es completa: ya no eres uno de tantos, sino “uno de los nuestros”.
En mi opinión está en el fondo de nuestra naturaleza el afán recopilador o coleccionista, o la satisfacción interna que da tanto el "saber" como el "tener". Pero no nos equivoquemos, completar el álbum, como cuando comprábamos sobres de cromos, tampoco tiene por qué ser el objetivo final. Porque como se suele decir, el mayor placer de la caza es la persecución. Desde leer toda la producción literaria de Alejandro Dumas y buscar nuevas ediciones anotadas y corregidas, o hacer una selección con todas las caras B de los singles de Jimi Hendrix, hay alternativas para todos los gustos, la mayoría si queremos eternas.
Puede ser para mantener la mente ocupada, por obsesión compulsiva, para no sentirse solo, para conocer a otros, para alardear o simplemente porque nos gusta. Recogeremos tipos diferentes de piedras de río o nos aprenderemos de memoria los diálogos de Tintín, no importa. De una forma u otra nos volveremos especiales y llenaremos los huecos a nuestro alrededor con objetos o información. Quizá porque somos humanos y necesitamos contar y organizar. O simplemente porque conservamos intacto a lo largo de nuestra vida ese afán de niños de poseerlo y conocerlo todo, y ya.




polidori dijo
O porque es lo que tiene el hedonismo, que todo lo que nos gusta o nos da placer nos gusta almacenarlo, tenerlo para siempre en nuestro poder. Y si encima lo compartes con alguien, pues qué te voy a contar. Palabra de ex miembro de una tribu urbana. En aquellos tiempos ser "distinto" a la mayoría pero "igual" a unos cuantos te hacía sentir "diferente", o "especial". Eran chiquilladas de quince o veinteañero, pero yo lo recuerdo como una buena época.
Y ya que estás, escucha la nueva "chanson", con personajes tan curiosos como Domenique A o su ex Françoiz Breut. ¡Comparables con Nick Cave, te lo aseguro!
Saludos
22 Febrero 2006 | 10:02 AM