La Coctelera

4 Febrero 2006

Recuerdos de celuloide

Hace mucho tiempo yo era más joven, que diría Groucho Marx. Tan joven que apenas era un mozalbete. Y cuando uno es tan joven vive las cosas de una manera distinta porque todo aparece nuevo, diferente ante tus ojos. Lo que vives en la infancia te marca de otra forma. Las imágenes se te quedan adheridas a la retina, sujetas a tu memoria como aquel que cayendo se agarra al borde del precipicio. Algunas las olvidas con el paso del tiempo y con las nuevas vivencias que experimentas. Sin embargo muchas te acompañan a lo largo de tu vida, en ocasiones sin ser capaz de asignarlas un origen, una causa. Simplemente están ahí aunque no puedas recordar más que la imagen en sí.

Cuando tenía 6 ó 7 años fui a pasar unos días a la casa que unos vecinos tenían en un pueblo del que no recuerdo absolutamente nada. Consigo acordarme del nombre de un perro diminuto que pululaba por ahí, Toby, y que al parecer yo era muy amigo del hijo mayor de dichos vecinos. No me preguntéis su nombre. Una noche, después de la cena de rigor, nos abalanzamos sobre el sofá de la sala para ver una película en los tiempos de los dos rombos y las dos cadenas. La historia giraba en torno a un pobre hombre acusado erróneamente de ser el autor de varios asesinatos. Las víctimas eran todas mujeres y aparecían estranguladas con una corbata. Aquella noche no pude dormir, fui completamente incapaz de pegar ojo aterrorizado por lo que acababa de ver. Pensaba que el asesino aparecería en aquella casa esa misma noche. Subiendo cansinamente las escaleras abriría la puerta de la habitación y elegiría un sexo diferente para su siguiente víctima. Yo.

De vuelta en mi hogar, si estando sólo en un cuarto de la casa mi mente era asaltada por escenas de la película, no podía evitar salir corriendo hacia donde fuera que estuvieran mis padres o hermanos. El miedo me atenazaba sobre todo al recordar el momento en el que el psicópata tenía que recuperar un alfiler de corbata que se había quedado atrapado en la mano de una de sus víctimas, y debe romperle los dedos para hacerse con él. Durante años identifiqué aquel film como "El asesino de la corbata". Pero nunca tenía la oportunidad de comprobarlo.

Años después vi el anuncio de un ciclo dedicado a un tal Alfred Hitchcock, un tipo que me sonaba por una serie de televisión que presentaba con bastante pachorra. La promoción consistía en una sucesión de imágenes de las peliculas que se iban a emitir, imágenes que se alternaban a gran velocidad (al menos así me lo parecía entonces). Intercaladas aparecían las miradas del asesino causante de mis angustias, así como otras escenas que refrescaron y actualizaron otros terrores infantiles y que yo creía olvidadas, como aquella en la que una bellísima mujer de cabello rubio le clavaba las tijeras a un asaltante.

La primera vez que vi el anuncio me quedé petrificado en el asiento. Incapaz de moverme durante varios minutos. Tras la primera impresión una curiosidad morbosa me invadió todo el cuerpo. Quería volver a ver el anuncio. Es más, quería ver las películas, todas ellas. Asistí a aquel ciclo con una mezcla de pavor y fascinación. Con la identificación del origen de mis miedos, éstos se fueron disipando conforme crecía mi admiración por lo que estaba contemplando. Así averigüe que aquel orondo inglés se había dedicado a fabricar mis pesadillas casi desde mi nacimiento. Conseguí asignar el título correcto al producto de mis huidas por toda la casa: "Frenesí" y "Crimen perfecto". Creo que nunca he vuelto a ver el cine como lo he visto entonces.

Supongo que aquel fue el origen de mi enamoramiento por el arte cinematográfico. A partir de entonces no me separé del periódico para comprobar que obras maestras podía descubrir cada día. Y aquello me permitió asignar nombres, apellidos y títulos a todas esas imágenes que me habían acompañado en muchos momentos, de las que no sabía nada más que tenían un inmenso poder de perturbación en mi psique. Las escaleras de la nave espacial cediendo ante un peso invisible en "Planeta prohibido", la soledad de un carnicero asesino conducido por Chabrol, la venganza fría y calculada de una novia vestida de negro según Truffaut, y Hitchcock... siempre Hitchcock.

Es curioso como llegan hasta nosotros las cosas, como pasan a formar parte de nosotros mismos y nos influyen en mayor medida de la que pensamos. No conozco los mecanismos psicológicos que rigen lo que hacemos y cómo lo hacemos; lo que somos y cómo somos, pero no puedo evitar pensar en lo sorprendentemente potente que es el arte, en este caso el del cine. Yo crecí viendo cine clásico, casi siempre americano, en una época donde el blanco y negro no estaba desterrado de la parrilla de programación. Sin llegarle a otorgar la importancia de unos padres o unos amigos (es obvio que nuestro entorno personal es fundamental), estoy convencido de que en parte soy como soy gracias a Bogart, Wayne, Hepburn, Lancaster, Bergman (Ingrid)... Lo cual no quiere decir que sea como ellos, ejem (no me importaría...) ¿Pero quién no ha soñado con comportarse como alguno de sus héroes de la gran pantalla en una situación comprometida y, por ejemplo, ser como John Wayne, el pistolero más rápido al oeste del río... qué coño, el pistolero más rápido al norte, sur, este y oeste de cualquier río de todo el globo terraqueo?

Supongo que si leisteis el anterior post acerca del genio Jim Henson y compartís en cierto modo mi punto de vista, sabréis a qué me refiero. Nuestra generación y todas las posteriores ha sido educada en parte por la televisión, por lo que percibíamos a través de ella. Creo sinceramente que nosotros tuvimos suerte, no me gustaría ser un niño y crecer en la actual sociedad. No soportaría admirar a Vin Diesel, seguro que mi subconsciente se rebelaría. Ni soñar con Cameron Díaz. Para mí una mujer es Ava Gardner, Marylin Monroe, Katharine Hepburn... A mi Gregory Peck me hizo desear ser siempre caballeroso, y a amar el canto de un ruiseñor con su Atticus Finch en la maravillosa película de Robert Mulligan. En cierto modo, aquellas obras transmitían una serie de códigos de comportamiento que luego han influido en mi forma de ver la vida. Claro que uno también podía aficionarse a James Cagney y el cine gangsteril y acabar deseando convertirse en un afamado criminal...

La poderosa capacidad de modificar nuestro estado de ánimo de determinadas imágenes sigue siendo un misterio para mí. Sólo se que está ahí. Nunca he sido un estudioso, como dije en un post hace meses, no me gusta racionalizarlo todo, prefiero sentir. Y el cine me hace sentir, no como medio de evasión de mi propia realidad, sino como agitador de todo mi ser, cuerpo y mente. No se si mi cabeza está en plenas facultades, ni que me deparará el futuro ni en que grado dependerá mi comportamiento de lo que veo y siento a través de lo que veo. Pero no son pocas las veces en las que pienso que no tengo memoria, solo recuerdos de celuloide.

servido por nocheenlaciudad 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Horrorscope

Horrorscope dijo

Amigo, no podría estar más de acuerdo contigo.

4 Febrero 2006 | 05:44 PM

mmar

mmar dijo

Flanagan,no debistes cruzar el Mississipi!
Que bello post sobre tu memoria cinematografica,es una oda al cine de siempre,es verdad que hoy dia,no hacen peliculas como las de antes,yo tengo en dvd,una gran colección de cine clásico,y siempre que puedo,vuelvo a ver alguna,te transportan a tiempos mejores,la amistad en Casablanca,es uno de los finales que más me gustan,y de Hicht,todas las tengo,hasta las antiguas antiguas,es con Kubrick,para mi de lo mejorcito,y las de Lassie?,que llorabas a moco tendido,deseando tener una perrita asi....
El cine es maravilloso....

4 Febrero 2006 | 07:18 PM

Wallias

Wallias dijo

Cuánta razón tienes. Yo aún agradezco a mis padres que mientras mis compañeros de colegio crecían con mitos como Rambo, Bruce Lee y sucedaneos a mi me daban de comer en casa maravillas como Manson en "El principe valiente", Lancaster en "El halcón y la flecha", los Marx, John Wayne disparando desde la sombra a LIberty Balance, un tipo llamado por error Caplan corriendo delante de una avión fumigador...

No sólo nos educaron dentro del buen gusto sino que evidentemente de estas pelicuals se desprendían una serie de valores de los que desde luego Rambos y Chuck Norris no podrían presumir.

Y gracias a eso supongo que habremos ganado la suerte de vivir por y para el cine y deleitarnos hasta el orgasmo cada vez q visionamos un clásico de los de entonces ¿no crees?

Vomito con cada peli de Vin Disiel...

Un saludo

5 Febrero 2006 | 02:56 PM

Flanagan

Flanagan dijo

Horrorscope: ¡¡gracias!!

Mmar: no me menciones lo de cruzar el Mississippi que me viene a la mente Pepe Navarro y se me revuelve el estómago, jejeje. Además... yo cruzo cuando quiero, que para eso soy el pistolero más rápido al norte, sur, este y oeste de cualquier rio. Soy tan rápido que mientras leías esto he vaciado el cargador y tú no te has dado cuenta... ;-). Un saludo.

Wallias: James Mason... palabras mayores amigo, palabras mayores. El mejor malo de la historia del cine. Su Vandamm (nada que ver con Jean Claude) en "Con la muerte en los talones" es antológico. Y no menciones más de tres veces el nombre de Chuck Norris delante de un espejo o aparecerá y te propinará una patada giratoria...

Gracias a todos por comentar.

5 Febrero 2006 | 05:35 PM

polidori

polidori dijo

Queridos todos...

¡Mucho cine!

Qué haríamos sin él. Bueno, sí, leer más, pero gracias a Dios tenemos tan a mano el invento que desarrollaron los Lumiere que nuestra vida (al menos las de algunos, ¿verdad?) dependen por completo de ello. Y no sólo las salas, sean "de cultos" o megasalas, también ese gran invento que se llama DVD. Algún día tendríamos que hablar de él, y de las maravillosas reediciones que hacen de los clásicos.

Salud, compañeros cinéfilos, salud.

6 Febrero 2006 | 09:43 AM

srta desconocida

srta desconocida dijo

totalmente de acuerdo, hace un tiempo ya escribí sobre como mi primer amor fue un Cary Grant en Encadenados (notorious). Me enamoró a través de sus miradas, asi que supongo que en el fondo fue Hitchcock quien me conquistó a través de la cámara.
De mayor quiero ser ingrid bergman, o puede que la hepburn (kate)...sin duda ese cine en nuestros televisores podría educar cinematográficamente hablando a mucha gente.
Saludos

6 Febrero 2006 | 01:01 PM

Flanagan

Flanagan dijo

Polidori: el dvd es una bendición, al menos para mí. EL problema con todo esto de la tecnología es que vamos camino de renovar nuestro catálogo cada 10 años, por culpa de la guerra de formatos. Ahora se están peleando por el HDDVD y el BluRay y es posible que en 5 años el dvd actual sea historia. A mi lo que no me parece bien es la constante reedición de títulos: ahora una edción de 1 disco, ahora una de 2, y ahora una triple especial 30 aniversario. Así no paran de sacar los cuartos al aficionado. Pero sí, benditas sean esas ediciones de grandes clásicos.

Srta. Desconocida: creo que Hitchcock conquistó incluso a los que reniegan de el. Mi padre despotricó en su contra durante años, pero de un tiempo a esta parte le encantan sus pelis. Creo que la razón es que no pasa el tiempo por ellas y su estilo visual es tan elegante que incluso es más moderno hoy que en su época.

Un saludo para todos.

6 Febrero 2006 | 03:15 PM

miraketelodije

miraketelodije dijo

Un post enorme ( en calidad).Los tributos suelen ser frustrantes porque una vez realizados a uno le parece que hacen poca justicia a quien pretendiamos honrar.Este es una excepción,sin duda.
Con Hitchcock siempre estaremos en permanente deuda quienes disfrutamos con el cine.Yo personalmente me permito agregar que también le debo haber conocido a esa fémina maravillosa que es Kim Novak ( creo que no figura en tu lista de mujeres inolvidables y a mi entender también merece su hueco).Y qué decir de otros grandes que mencionas...pues por ejemplo que Chandler se hubiera hartado de escribir historias de Marlowe para nada si no hubiera existido Bogart.Y lo cierto es que yo no soy muy de western y menos de Wayne ( todo sea dicho),pero tras leer tu post creo que brindaría gustoso por la memoria del Duque.
Muy currado el post,si señor.Creo por una vez Garci y yo estaríamos de acuerdo (jaw jaw jaw) saludos.

9 Febrero 2006 | 05:00 PM

Flanagan

Flanagan dijo

Mmmm, Kim Novak. Hombre, no está en mi imaginaria primera división principalmente porque no la considero muy buena actriz, pero siempre la recordaré en sus papeles de "Vértigo", "Bésame tonto", "El hombre del brazo de oro"...

10 Febrero 2006 | 03:54 PM

Gatinha

Gatinha dijo

Quien me conoce, sabrà que mis gustos cinematogràficos, no son muy "refinados", pero eso no me impide comentar, que una de mis formas preferidas de "evadir" la realidad, es esa de pasar dos horas en la oscuridad de una sala de cine, admirando otros mundos , que e llevan lejos del mìo...¿serà cierto eso de que EL CINE SE VE MEJOR EN EL CINE?

16 Febrero 2006 | 07:41 PM

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Dos amigos escribiendo sobre sus gustos, aficiones, manías y cualquier cosa que surja de su imaginación desbordante.

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