Love Actually (2003)
Hago esta reseña a sabiendas de que ya hablamos no hace mucho de la comedia británica y que es casi imposible superar lo que haya dicho mi compañero Flanagan. Pero "Love Actually" me sorprendió, me emocionó y me hizo reir, así que se lo merece.
Me gustó especialmente la forma en la que se cuenta la historia, fragmentada pero hábilmente entrelazada a través de unos personajes que se conocen pero rara vez interfieren unos con otros. Esto conforma un puzzle que se va montando con maestría, mérito de un director que no es novato en esto de hacer reir: Richard Curtis. Para muchos puede resultar un desconocido, sobre todo teniendo en cuenta que ésta es su primera incursión en la dirección, pero como guionista ha firmado desde el clásico "Spitting Image" hasta "El Diario de Bridget Jones", pasando por "La Víbora Negra", "Mr. Bean", "Cuatro Bodas y un Funeral" o "Notting Hill".
También hay que destacar ese sentido del humor a veces fino y sutil, otras totalmente arrollador y gamberro, que impregna toda la cinta. Y hablando de gamberros, mi personaje preferido es sin duda Billy Mack, ese rockero que parece una mezcla de Iggy Pop con Keith Richards, y que no deja títere con cabeza en cada intervención que hace. "Niños, no tomeis drogas... ¡haceros estrellas del rock que os las darán gratis! También el desesperante pero oportuno Rowan Atkinson, que parece un Mr. Bean con diálogo. Y Hugh Grant como un primer ministro que seguro que lo haría mejor que Tony Blair, o Liam Neeson como padrastro de un niño enamorado.
Hay tantos buenos momentos y tantas frases memorables que es difícil elegir. La relación entre ese escritor que viaja a Francia y Aurelia, su criada portuguesa, tiene algunas de las mejores, unas para emocionar y otras para partirse de risa. Quizá en algunos casos, con algunos personajes o algunos episodios, el sabor que queda es agridulce... o surrealista (el viaje a Estados Unidos de Colin, obsesionado con ligar, es hilarante). Pero entra dentro de esas “formas de amar” a las que parece remitirnos la imagen que representa a la película: un corazón formado por muchos fragmentos que encajan.
Es sorprendente cómo se condensan media docena o más de historias en apenas un par de horas. En Hollywood seguro que habrían hecho una película diferente con cada una de ellas, interpretadas todas por Julia Roberts, Richard Gere y Sandra Bullock, en cualquier combinación. Espero que Curtis no emigre nunca porque sólo los ingleses saben poner ese punto incisivo y mordaz, los juegos de palabras irónicos, la cortesía llena de dobles sentidos, el romanticismo sin caer en el almíbar... . En definitiva, todo eso que lleva el sello de Gran Bretaña y que si no se hace en sus islas no funciona.


Gatinha dijo
Maravillosa película, contada entre mis favoritas bueno eso no es garantía de nada y eso FLANAGAN lo sabe bien jejeje.
15 Enero 2006 | 07:32 PM