Te presento a mi novio
Cuando nos llegan desde el otro lado del charco noticias de esos americanos extremistas que quieren eliminar la teoría de la evolución del temario en las escuelas y poner en su lugar el creacionismo o "diseño inteligente", a todos se nos dibuja una sonrisa. Cómo son, lo que no ocurra en su país... . Es algo muy gracioso, sobre todo si tenemos en cuenta que en el nuestro tenemos en marcha debates diarios sobre el matrimonio gay, el aborto, la asignatura de religión o la financiación de la Iglesia. Los franceses deben estar partiéndose de risa de nosotros.
Dos personas se quieren y desean casarse. Hasta aquí no hay ningún problema, a no ser, según la Iglesia y algún partido, que ambas sean del mismo sexo. Es evidente que existe algo que no cuadra, pero no con aquellos que desean unirse en matrimonio, sino en por qué la Iglesia tiene algo que decir en esto, o en tantas otras cosas. ¿No es España por su Constitución un estado aconfesional que dicta sus leyes sin intromisiones, al menos en teoría?
Debe resultar muy duro (y para un político más, porque a la larga le interesarán los votos, vengan de donde vengan) mostrar una oposición clara a que los homosexuales se casen, así que el argumento actual es que "matrimonio" no es la palabra adecuada. Personalmente dudo que sólo sea ese el desacuerdo ¿hay alguien que crea que todo se reduce a eso, a cómo se etiqueta la unión entre dos personas? La razón será más orwelliana: si le cambias el nombre, diciendo por ejemplo que es una "unión", luego, cuando pasen los años, será más fácil cambiarle el significado. "Matrimonio" tendrá unos derechos y un valor legal, y ya se ocupará alguien de que "unión" tenga otros.
Como en una partida de Risk, todo esto se puede traducir en forma de parcelas de poder. Si el matrimonio ya no es monopolio de la Iglesia, es algo que se pierde. Si no se enseña religión (católica, claro) en los colegios, es más difícil conseguir seguidores. Si desaparece la sombra de la cruz de las leyes y se disipa su influencia en el Gobierno, se pasa de tener voz y voto a ser uno más (aunque eso sea lo lógico) y a tener que financiarse por su cuenta, en vez de pedir cuentas al Estado. Al final es una cuestión de supervivencia.
Aquí se puede argumentar que siendo el catolicismo la religión mayoritaria del país (la segunda es la musulmana), y de amplia tradición, algo tendrá que decir. Es cierto, porque es evidente que tiene unos valores y prescripciones que difundir... pero sólo a sus seguidores, no al resto. Y las leyes, que son para todos, deberían reflejar neutralidad, no extrañas preferencias por unos o por otros, rémoras de un pasado en el que todos temíamos a Dios, al Demonio y a que el cielo se cayese sobre nuestras cabezas.
No creo que ahora se esté legislando para unos sí y otros no, aunque estoy convencido de que muchos ven la situación actual como un agravio. Puede sentar mejor o peor, pero se trata de que no existan discriminaciones ni favoritismos, sólo de dar las mismas oportunidades a todos, sin importar su ideología, credo, orientación sexual o color de piel. Creo que es lo básico.


dulcinea dijo
Todo es hipocresía de la iglesia y de la derecha. Detrás del argumento de que el problema es la palabra "matrimonio", se esconde un rechazo a que se normalice el hecho de que haya parejas homosexuales en la vida diaria. Es así de triste. EStos que lo rechazan son los mismos que se casan por conveniencia, sin estar enamorados y luego tienen amantes, hijos secretos ..etc. se llama la doble moral
5 Enero 2006 | 03:38 PM