La Coctelera

25 Diciembre 2005

Grábame una casete

Buenos momentos estos para echar la vista atrás y rescatar del cajón, literalmente, unas cuantas de mis viejas casetes. Es curioso que se forme ahora tanto revuelo por la piratería y el top manta cuando hace años era lo habitual llegar a casa de un amigo y decirle “grábame eso”. Y le dabas una flamante cinta virgen TDK, o como la que tengo ahora al lado, una BASF Ferro Maxima I con su bonita carcasa negra y sus letras en color cobre. A lo que la respuesta solía ser “mejor dame una de 90 que ahí no te va a caber”.

Había todo un ritual en torno a la grabación de casetes y las recopilaciones. La que suena en mi cadena ahora mismo no llevaba título, y yo la bauticé como “Hard as a Rock”. El artífice fue un compañero de instituto, apasionado del heavy, y con su cinta fue con la que descubrí grupos y artistas como Yngwie Malmsteen, Whitesnake, Poison, Black Sabbath, Helloween o Judas Priest. Digo descubrir sonoramente, porque de nombre (o de vista, gracias a las eternas camisetas negras de sus fans) ya los conocía.

Otro paso indispensable, aparte de titular o no, era escribir los títulos en los pequeños cartoncillos rayados que venían en las vírgenes, con una letra minúscula y la duda de si cabrían enteros o no. Usar dos líneas no quedaba demasiado bien, y diferentes tamaños tampoco. Así que ¿cómo metías ahí Creedance Clearwater Revival o Tom Petty & The Heartbreakers? Ya podían elegir todos los grupos algo más corto como Cream o mejor, U2, para que entrasen las canciones sin apreturas. En casos extremos o cuando el pequeño libreto había desaparecido tras múltiples regrabados, había quien recortaba folios y hacía pequeñas obras de arte con autor, título y dedicatoria incluida, filigranas en los bordes e ilustraciones. Eran los menos porque ¿quién no ha tenido cintas anónimas en cajas anónimas, de esas que si no puedes ponerlas tienes que jugar a las adivinanzas? Y te llevas algo que crees que es Led Zeppelin para un viaje y resulta ser Juan Pardo, o peor, la selección de mariachis que le encantan a tu padre.

Otros de los grupos que descubrí a través de una cinta grabada fueron The Doors o los Ramones. Siempre cuento la misma anécdota: el más fervoroso seguidor, que todos los días llevaba puesta una camiseta suya diferente, se sentaba frente a mí en clase, y empeñado en que conociese las excelencias de los hermanos Ramone, me dijo que le diese una casete para grabarme unos discos. “¿Una de 90? Ahí entra la mitad de la discografía...”. Es una exageración claro, pero lo cierto es que cuando me la devolvió tenía más canciones por minuto que ninguna otra.

Hay que decir que la SGAE ya cobraba un canon en aquella época por las cintas vírgenes, tanto de música como de vídeo, aunque yo no lo sabía. Lo de los CDs me habría pillado menos de sorpresa si hubiese sido consciente del tanto que se llevaban por mi heavy metal y mis grupúsculos de rock tecno industrial. Y lo que es peor, por mis primeros pinitos con la grabadora, en forma de entrevistas o charlas sobre trabajos en la facultad, aunque esa es otra historia.

El auge de los discos compactos mató a las casetes al final de mi etapa en la universidad, y como “greatest hits” de aquella época conservo dos inigualables recopilaciones de Neil Young que construyó artesanalmente para mí mi compañero Flanagan. También la de los Doors que ya he mencionado, una original de INXS que me regaló después de que desapareciesen del Olimpo de grupos particular de su guapísima hermana y cayesen en desgracia (y de ahí, camino al fondo de cualquier caja en el desván, porque no me imagino a Flanagan escuchando a Michael Hutchence y su “Baby don’t cry”).

En definitiva, y como diría el eslogan de cualquier radio, música para toda una vida, solo que guardada en unas extrañas cintas que siguen sonando bastante bien, o que en su defecto podemos desenrollar y hacer que sirvan para adornar el árbol en fechas tan “entrañables” como las que vivimos. Mejor las guardaré, seguro que dentro de diez años me toca escribir algo que comenzará así: “recuerdo cuando grabábamos MP3s en CDs, unos discos plateados perfectos para servir de posavasos”.

servido por nocheenlaciudad 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

septiembre

septiembre dijo

Todos recordamos las casettes ahora que el tema de la piratería está tan "de moda". Era bonito intercambiar música. Incluso grababamos de la radio y,a veces, hacíamos auténticas chapuzas... yo también guardo muchos recuerdos de estos años.
No voy a hacer de tu post una crítica a la SGAE ni enrollarme demasiado con el tema de la piratería... Solo decir que no sé como se puede decir en un anuncio que la piratería va en contra de la cultura cuando tanto la facilita. Intercambiar música, películas, videos hace más sencillo acceder a la cultura y no hablo de vender lo que se graba sino de un intercambio. Si nos fijamos en el precio que le ponen a la cultura, eso si que es indignante...
un abrazo

26 Diciembre 2005 | 10:09 AM

wallias

wallias dijo

Ole a Septiembre!

Sobre el post nuevamente vovleis a tocar fibras que muchos de los que somos asiduos de vuestro blog tan bien conectais. Recuerdo hasta le origen de los top manta actuales que no eran mas q varios chavales vendiendo cintas fotocipadas en b y n las caratulas en el rastro tiradas de precio.

Por cierto, las cintas tuvieron un larguisimo tiempo de vida, los cds ya casi el mismo, los mp3 probablmente no pasen ni 4 años antes de que los retiremos...fijaos que ya hablan de la muerte del DVD!!!

Salu2

26 Diciembre 2005 | 01:14 PM

polidori

polidori dijo

Joer... Las cintas, Dios mío. Supongo que me creeréis que, ahora que tengo un mp3 con 3 Gb, un mp3 para el coche, funciono con otro mp3 (por mucho que me pese) para la cadena y me paso mp3 con los amigos... ¡tengo una caja llena de cintas que no puedo tirar! Poco a poco ha ido disminuyendo su número, sobre todo por varias mudanzas, pero ahí siguen.

En cuanto al ritual que todos seguíamos con las cintas, os recomiendo que volváis a ver "Alta fidelidad". Yo me sentí plenamente identificado con el protagonista, haciendo encaje de bolillos con las canciones. Incluso tenía algunas canciones comodín que duraban 30 segundos, o un minuto, para que encajaran a la perfección con una cinta de 90 (y sus 120 ms, en griego, que nunca supimos exactamente lo que era).

Se me ha remontado el corazón. Gracias de nuevo.

26 Diciembre 2005 | 06:14 PM

Jamais vu

Jamais vu dijo

Vaya, Polidori me ha chafado mi recomendación de ver Alta Fidelidad...

Pues eso, que hay que verla.

Saludos de una chica-desastre que en una mudanza perdió casi todas sus cintas.

27 Diciembre 2005 | 10:00 AM

Jordi

Jordi dijo

¡Sí señor! Las viejas cintas de cassette... ¡qué épocas! Nuestros hijos nunca sabrán lo que era eso. Recuerdo los problemas que tenía yo para encajar en las cintas de 90 un par de elepés sin que se cortara ninguna canción (no había nada que me jodiese más que el que se me cortara la canción porque la cinta había llegado al final). Los cutres (y los que tenían la posibilidad de hacerlo) optaban por dejar que la cadena hiciera el 'autoreverse' y siguiera grabando la canción en la cara B, con lo que la oías cortada pero seguida. Los mataos como yo calculábamos los tiempos de las canciones para que encajaran lo mejor posible en los 45 minutos que duraba una cara... y normalmente eso implicaba sacrificar alguna canción del elepé, lo que representaba una jodienda importante, porque para mí siempre fue como escoger a uno de tus hijos por encima de los demás. Claro que eso era en los tiempos en los que los elepés tenían como mucho 12 temas, justo antes de la aparición del formato CD. Ahora cualquier birria de CD tiene 18 canciones, de las cuales sólo 6 o 7 son buenas. ¿Por qué no volvemos a los formatos antiguos?

29 Diciembre 2005 | 11:01 AM

Jamais vu

Jamais vu dijo

El otro día mi primo de 5 años encontró una cinta (no sé de donde la sacaría), la miró extrañado, me mira y dice: ¿qué es?

Las nuevas generaciones.

29 Diciembre 2005 | 12:02 PM

Flanagan

Flanagan dijo

Jordi, totalmente de acuerdo contigo.

Jamais vu, la próxima vez que te pregunte eso tú le respondes: una máquina del tiempo.

Un saludo para todos.

30 Diciembre 2005 | 06:31 PM

El Hombre Vinilo

El Hombre Vinilo dijo

Aaaahhhhhhhhh!...¡ Qué recuerdos ! No hace mucho, en una de mis bitácoras, rememoré aquellos días de grabaciones de cassettes. Todavía conservo algunas de ellas con selecciones que me hacía yo mismo. ¡ Qué cantidad de tiempo invertido en calcular a ver qué canciones entraban en una cara y cuales en la otra para aprovechar al máximo la cinta y ¡ Qué horror cuando llegaron las de 120 minutos ! ¡ Ahora que nos entraba un LP por cada cara nos sobraban 20 minutos en cada una de ellas !

....¡ Qué recuerdos !

Gracias, por devolverme a aquellos días tan entretenidos.

2 Enero 2006 | 07:23 PM

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