El efecto Rocky
Hay algo que se repite siempre que decido volver a hacer deporte y es esa recomendación que hacen los amigos bienintencionados, medio en broma, medio en serio: "lo que te hace falta es una cinta con la música de Rocky". Creo que ninguna melodía se asocia más con el esfuerzo físico, igual que el "We are the champions" de Queen con el triunfo.
Durante una corta temporada en el instituto practiqué atletismo, de forma bastante frustrante, hay que reconocerlo. Hacía medio fondo, una disciplina que está a caballo entre la explosión de velocidad de las distancias cortas y la épica del sufrimiento de la maratón. En aquella época nuestro entrenamiento consistía en interminables carreras de varios kilómetros lloviera, nevase o hiciese frío. Nadie nos vigilaba en la salida, conocía nuestro recorrido o nos esperaba al regresar, era un esfuerzo anónimo que normalmente sólo te dejaba dos compensaciones: agujetas y ganas de vomitar. Muchas veces imaginé cómo sería hacerlo con público. Un compañero también debía hacerlo, y por eso llevaba "Gonna fly now" en el walkman.
El entrenamiento de Stallone con ese ritmo setentero se ha parodiado una y mil veces, igual que la subida de las escaleras. La "Rocky Run" es tan conocida que en Philadelphia, lugar donde se rodó la película, el lugar exacto en el que el actor levantaba los brazos al final de la escalinata está marcado en el suelo para que los turistas puedan repetirlo. Si algún día viajo hasta allí no me cabe duda de que yo también subiré con las notas de Bill Conti en la cabeza.
"Efecto Rocky" llamo a la sensación que me producen ciertas canciones como ésta o "Eye of the tiger" de la misma saga, dándome un empujón y haciendo de perfecta banda sonora en los momentos en los que hace falta. Podría hacer una recopilación con esa "música para subir la moral". Incluiría "Jump" de Van Halen, "Sunday Bloody Sunday" de U2, "Dwarf It" de Unida... creo que todos tenemos una lista personal.
Me pregunto qué tiene la música, la buena música, para hacernos despertar por dentro y llenarnos de energía. Y también por qué somos incapaces de apretar ese "interruptor mental" voluntariamente para ponernos en marcha ¿lo intentamos realmente? Quizá las notas sonando sean un sustituto del apoyo que nos gustaría tener siempre, de ese estadio con las gradas llenas atronando mientras tú luchas para darlo todo y llegar a la meta.
El "efecto Rocky" es simplemente otra forma de decir eso que ya sabemos: que la mente es la que manda sobre el cuerpo y cuando no podemos más, todavía hay posibilidad de sacar fuerzas de la nada para llegar más lejos.


septiembre dijo
Yo también practico el efecto Rocky. Sobre todo cuando tengo que hacer cosas que no me gustan nada como limpiar la casa...con música voy más rápido. También hago deporte con música y estoy totalmente de acuerdo en que cada actividad en mi vida tiene su propia banda sonora.
Por cierto, me hiciste recordar una peli malísima donde también se usa la música de Rocky para entrenar, la pusieron en la tele... te recomiendo que no la veas...creo que se llama "estoy hecho un animal" o algo así.
un abrazo
29 Noviembre 2005 | 07:15 AM