William Blake, el hombre con los ojos abiertos
"El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría."
Quien haya visto la película "El Dragón Rojo" o haya leído el libro de Thomas Harris en el que se basa recordará la poderosa imagen que obsesiona a Ralph Fiennes y que termina tatuándose en la espalda: una extraña criatura alada de enormes proporciones se yergue sobre una figura femenina orante. Se titula "El Dragón Rojo y la Mujer Vestida de Sol" y su autor es William Blake, poeta, pintor, grabador y místico del siglo XVIII que aunque incomprendido en su época fue el precursor del romanticismo inglés.
¡Oh, Rosa, estás enferma!
El gusano invisible
Que vuela por la noche,
En la tempestad que aúlla,
Ha descubierto tu cama
De gozo carmesí,
Y su amor oscuro, secreto,
Te consume la vida.
No se puede entender a Blake sin saber que desde niño tenía visiones de ángeles, arcángeles y todo tipo de personajes religiosos e históricos, con los cuales mantenía largas charlas. De este diálogo sobrenatural extraía su inspiración, al igual que de la obra de otros poetas, como su adorado Milton o Dante. El ambiente gótico de Westminster también moldeó sus gustos, la perfilada y voluminosa anatomía de sus dibujos era reflejo de su preferencia por Miguel Ángel y los clásicos antes que por sus pintores contemporáneos.
Aprendió el oficio de grabador en su juventud y llegó a dominarlo hasta el punto de crear sus propias e innovadoras técnicas. Escribía, ilustraba e imprimía para luego colorear a mano con acuarela, realizando todo el proceso personalmente, en un intento de recrear el espíritu de los miniadores medievales. Cada libro que salía de su taller era suyo completamente, ya que sólo su esposa, a la que enseñó su oficio además de a leer y a escribir, le ayudaba a crearlos.
Con su mente instalada en un mundo paralelo, a caballo entre el Cielo y la Tierra, no es extraño que Blake se sintiese fuera de lugar en el Londres de su época. Quizá lo que más sorprenda sea descubrir que bajo la fama de loco y aún con esa extraña conexión religiosa era un firme defensor del individualismo, de la búsqueda de la felicidad al margen del gobierno, las leyes, la iglesia o la doctrina establecida. La paz y la libertad a cualquier precio eran sus máximas y las defendió con un fervor que le dió algún que otro problema.
Siendo tan contradictorio su obra no lo podía ser menos. Varía en la forma y en el mensaje, aunque conservando siempre lo místico y lo profético de fondo. Sólo se puede decir con seguridad que intentaba transmitir un mensaje, quizá el que a él mismo le habían dado, y lo hacía de forma intensa e impresionante. No hace falta entender completamente sus grabados o sus versos para saber que tras ellos hay una fuerza poderosa.
Tigre! ¡Tigre! ardiendo brillante
En los bosques de la noche,
¿Qué ojo o mano inmortal
Pudo idear tu terrible simetría?
Por último, y como apunte anecdótico, Johnny Depp interpretó a un Blake muy especial en la película "Dead Man" de Jim Jarmusch de 1995. En ella el viaje iniciático del protagonista es representado por su periplo a través del Oeste americano, transformándose de frustrado contable, metáfora de la persona normal, en pistolero poeta iluminado que no sólo se encuentra al margen de la ley sino fuera de este mundo y sus convenciones.
"Así los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano."


Aura dijo
Recuerdo hace algunos años una exposición que hicieron en Barcelona sobre Blake, donde pude ver una gran parte de su obra ilustrada. Es obra de un visionario, de un ojo extraño que se complace en lo sobrenatural.
Me fascina.
Un saludo. Gran blog.
24 Noviembre 2005 | 02:05 PM