¡Malditos sean sus ojos!
"Nunca comería nada que tuviera vida inteligente, pero sí me comería alegremente a un ejecutivo televisivo o a un político"
Un ojo mirando para Antequera y el otro a Pernambuco. Una nariz que rivalizaría con la de Rossy De Palma. Un pelo rizado irreductible a los esfuerzos de champús, peines y peluqueros. Cualquier esteticista habría perdido su trabajo y su vocación si hubiese intentado convertir el rostro de Marty Feldman en otra cosa distinta a lo que era. Una obra de Dios. Con una ligera ayuda, eso sí. Al parecer a veces Dios la necesita.
Marty se destrozó la nariz en un combate de boxeo disputado en sus años mozos, y sus ojos fuera de las órbitas eran el resultado de una tiroides hiperactiva y de las operaciones sufridas tras un accidente de coche. Así acabó moldeándose uno de los rostros más reconocibles de la historia del cine. Como si al nacer la naturaleza hubiera dejado inacabada su obra.
"El dinero no puede comprar la pobreza"
Este actor inglés nació en 1933 en el Londres de la preguerra. Creció pues en una ciudad que viviría los peores años de su historia poco después. Hijo de unos inmigrantes soviéticos y viviendo en el East End de la capital, a Marty no le quedaba más remedio que empezar a buscarse las habichuelas lo más pronto posible. Dejó la escuela a los 15 años, comenzando una corta carrera como "trompetista" de jazz. Las comillas están donde están porque según el imdb, sus apariciones en los shows le granjearon la coletilla de peor trompetista del mundo.
Posteriormente su carrera de cómico despegó entrando a trabajar para la BBC como guionista en shows radiofónicos y televisivos. Gracias a esos trabajos y a sus apariciones en los escenarios londinenses, Marty empezó a hacerse un nombre en la escena cómica británica. Una cara como la suya se quedaba grabada ineludiblemente en la retina del espectador y su facilidad para la comedia física hizo el resto. 10 años después de haber comenzado su andadura en la BBC, a finales de los 60, ya tenía una serie propia, "Marty", en la que interpretaba todos los papeles imaginables. Practicamente era un one man show.
"La pluma es más poderosa que la espada, y mucho más fácil de usar para escribir"
Su trabajo de guionista y actor en la televisón le mantuvo ocupado hasta bien entrada la década de los 70, realizando apariciones esporádicas en el cine. Hasta que en 1974 un chalado director judío y su actor favorito escribieron una historia basada en la famosa obra de Mary Shelley "Frankenstein". Y el papel por el que sería recordado siempre Feldman quedó impreso. Película mítica para toda una generación que se sabe los diálogos al dedillo, "El jovencito Frankenstein" aupó al estrellato a todos los que la hicieron posible.
Probablemente sea el mejor trabajo de Mel Brooks como director. Magníficamente fotografiada en blanco y negro, con decorados soberbios, un guión lleno de gags antológicos y unos actores en estado de gracia; practicamente todo el mundo que la ha visto ha utilizado más de una vez una de sus frases míticas en alguna situación. La compenetración entre los actores es asombrosa. Todos los personajes son recordados. Frau Bluger y el relincho de los caballos al oir su nombre; el inspector Kemp y su imposible acento, amén de su brazo de madera; la sensual Inga; la inocente criatura y, como no, el inolvidable Igor... perdón, Aigor y su joroba cambiante.
La primera aparición de Feldman en la película, con la cámara acercándose hasta el primer plano que muestra esa mirada desorbitada, es de las que hacen historia. Todas sus apariciones posteriores son igual de legendarias e hilarantes: el robo del cerebro de un tal A. Normal para la criatura; su cancioncilla "nadie me quieeeere, nadie se preocupa por miiii"; su ataque al visón de la prometida del doctor Frankenstein... perdón, Fronkonsteen, etc.
Tras el éxito de "El jovencito Frankenstein", Feldman se alió con su amigo Gene Wilder en "El hermano listo de Sherlock Holmes" o algo así (no recuerdo bien el título castellano) y con Mel Brooks en "Silent movie". También se atrevió con la dirección, pero sus esfuerzos en ese campo pasaron con más pena que gloria. Su físico le limitaba a la hora de escoger papeles, algo que tampoco le incomodó excesivamente. Se sentía como pez en el agua en ese tipo de comedia disparatada en la que tanto valía una frase fulminante como un gesto.
"Soy demasiado viejo para morir joven y demasiado joven para crecer"
Por desgracia Feldman falleció a los 49 años en Ciudad de Mexico mientras rodaba "Yellowbeard", por una intoxicación alimenticia, que probablemente se agravó gracias a sus poco saludables hábitos: fumaba unos 6 paquetes de cigarrillos al día y bebía cantidades ingentes de café. Al ser vegetariano, ingería diariamente una gran cantidad de huevos y otros productos que colapsaron sus arterias. La altitud a la que se encuentra la capital mexicana pudo hacer el resto. Feldman fue enterrado en el cementerio de Forest Lawn, cerca de su idolatrado Buster Keaton, otro actor eternamente recordado por su gesto absolutamente inimitable y un rostro inolvidable para todo aquel que lo veía. Aigor quizás esté en el cielo pidiéndole explicaciones a Dios de cómo moldeó su cara.


wallias dijo
Desconocía por completo la curiosa vida (especialmene muerte) de este personaje. Sin duda todos hemos crecido con su imágen de El Jovencito Frankenstein y su joroba mutable, por lo que haber aprendido un poco más de él ha sido muy interesante.
Y por dios...vaya cara!!
(así como de relación por asociación de ideas me ha venido a la mente la INCREIBLE secuencia de El Jovencito Frankenstein de la criatura en casa del ciego con la sopa ardiendo...creo q toda una secuencia histórica...he llorado de risa con ella)
Salu2
10 Noviembre 2005 | 01:03 PM