...como lágrimas en la lluvia
Hubo un tiempo en el que un inglés llegado del campo de la publicidad tuvo el comienzo de carrera cinematográfica más prometedor de la historia del cine, rodando tres obras maestras seguidas. Hubo un tiempo en el que la estética no era un recurso visual que maquillara la falta de algo que contar. Hubo un tiempo en el que películas como "Blade runner" eran posibles. Hubo un tiempo porque ya no lo hay.
Pasado casi un cuarto de siglo desde su estreno, "Blade runner" crece en la memoria cinéfila cada año, consolidando su posición no sólo como película de culto, sino como icono eterno del séptimo arte. Encerrarla en el gueto de los géneros, en su caso ciencia-ficción, no ha bastado para frenar la influencia que ha ejercido en toda clase de directores a lo largo de estos años.
Por aquel entonces Ridley Scott ya había mostrado lo que era capaz con "Los duelistas" y "Alien". Se había quitado de encima la rémora de realizador de spots (rodó unos 2000) y demostrado con creces que su dominio de los fundamentos visuales no estaba reñido con la transmisión de ideas y emociones. Estética, atmósfera y contenido. Ese era el cine de Scott.
Con esa posición desahogada dentro de la industria, a comienzos de 1980 se embarca en su siguiente proyecto, una película futurista ligeramente basada en la novela de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" Hampton Fancher fue el encargado de realizar un primer borrador, que fue ampliado posteriormente por David Webb Peoples. Lo curioso es que Peoples escribió en la misma época un guión llamado "Sin perdón", que amasó polvo en el cajón de las majors hasta que 10 años después lo rescató un tal Eastwood, Clint Eastwood. Si se compara ambos trabajos, uno encuentra más de un paralelismo: los protagonistas son mercenarios cuyo modo de vida es el exterminio; los dos rechazan su profesión; la presencia constante de la muerte; el clímax de ambas películas envuelto en lluvia...
El caso es que a pesar del libro de K. Dick, el título de la película se extrajo de la obra de otro escritor, Alan Nourse. William S. Burroughs escribió un guión basado en la novela de Nourse y Scott compró exclusivamente los derechos del título, no del guión. Para rizar el rizo, el director inglés siempre ha afirmado que nunca leyó el libro en el que se basó su película a pesar de que el propio Philip K. Dick afirmara que la estética del film era justo lo que él había imaginado al escribir. Después de semejante piropo lo mínimo es corresponder, Ridley.
Después de barajar nombres como Dustin Hoffman y Debbie Harry para los papeles principales, Scott da por finalizado el casting decidiéndose por Harrison Ford y Sean Young. Aunque lo mejor en el plano interpretativo se encuentra en los secundarios, aparte de Rutger Hauer, que es harina de otro costal. Joe Turkel, Daryl Hannah, Joanna Cassidy, Edward James Olmos, M. Emmet Walsh, William Sanderson y Brion James aportan una presencia magnética e inquietante, que se basta por sí sola para insuflar vida a sus personajes.
Respecto a Hauer... bueno. Actor holandés completamente desconocido en Estados Unidos, gozaba del prestigio obtenido con algunas películas rodadas junto a un también desconocido Paul Verhoeven. Pero tras "Blade runner" hizo que muchos se aprendieran ese nombre de pronunciación imposible. Da igual que la proyección obtenida le durara menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Da igual que su carrera se fuera por el retrete de los subproductos de videoclub que no pueden ser clasificados ni como serie Z. Su trabajo en "Blade runner" es uno de los mejores que he visto. Absolutamente magistral clavando su mirada, aprovechando al máximo sus mejores líneas de diálogo, convirtiéndolas en algunas de las más famosas de la historia del cine. Sin palabras.
Lo extraño es que todos los actores de esta película hayan terminado de forma parecida, porque ya me diréis que coño ha hecho Harrison Ford en los últimos 10 años, y por qué otro papel se recuerda a Sean Young. ¿La maldición de "Blade runner"? No creo, para muchos de ellos es lo mejor que hicieron en su vida. O para todos. Más allá de la eterna discusión acerca de la condición de Deckard; el juego al despiste que tanto le gusta a Scott afirmando un día que es replicante y al otro que no; las dos versiones, una con voz en off y otra sin ella; las famosas escenas adicionales usando sobrantes de otras películas ("El resplandor", "Legend"), alguna de ellas posterior a "Blade runner"...
Todo eso se convierte en nada cuando ves el resultado final y lo que ha podido imaginar la mente de otro ser humano te absorbe de tal modo que crees en puertas de Tannhauser y en naves ardiendo más allá de Orion. Y cuando acaba la película y compruebas echando un vistazo alrededor que no estás en un apartamento similar al de Deckard, te cuesta un rato bajar a la realidad y admitir que esto no es Los Angeles ni estamos en el futuro. Hay obras cuyo poder de fascinación es propio de magos e ilusionistas.
Después de esto, Scott se la pegó con la bellísima pero vacía "Legend" y estuvo vagando varios años en la mediocridad (fascinante mediocridad, ni se las veces que he visto "Black rain") para posteriormente convertirse en un artesano mucho más que competente, con un olfato comercial inaudito. De vez en cuando le salen mejor unas que otras, y aún regala momentos de gloria a nuestras retinas. Su estética ha calado tanto que practicamente todo producto de acción hollywoodiense sigue los parámetros made in Scott, incluso en lo de "nada de nada de nada de contenido". La impresión que uno tiene al ver el cine de hoy en día, es que no hace tanto, en una época que todo dios vilipendia, se hacía un cine bello y hermoso, por dentro y por fuera, que ha desaparecido como lágrimas en la lluvia.


la escapa·ratista dijo
Que gran película y que gran actor Hauer, pese a que su carrera cinematográfica no esté a la altura. La Leyenda del
Santo Bebedor, es otra suya que me gusta y en la que me gusta mucho.
2 Noviembre 2005 | 12:32 PM