El hombre de negro
En 1957 un joven artista de country hizo su debut en el panteón del género tradicional norteamericano, el Grand Ole Opry, completamente vestido de negro. Tenía 25 años, su carrera aún estaba en esa fase en la que uno debe medir cuidadosamente cada paso que da. A los recién llegados se les observa con lupa. Todos los artistas que actuaban allí lo hacían envueltos en sus telas más elegantes o pomposas. Así, además de marcar una línea divisoria con cualquier coetáneo en cuanto a actitud, Johnny Cash se ganó el apodo de "El hombre de negro".
Tan sólo dos años antes Cash se había dirigido a Sun Records a pedir una audición. El propietario, Sam Phillips, le despachó en menos que canta un gallo al comprobar que Cash pretendía convertirse en un cantante de gospel. Lo que pasó después de aquel primer encuentro difiere dependiendo de quién lo cuente. Unos afirman que Cash se volvió a presentar una semana después con canciones distintas y que Phillips no recordó haberle rechazado anteriormente. Otros sostienen que fue el propio Phillips el que le pidió que volviera más tarde con temas diferentes. Fuera como fuese, Cash convenció a la segunda y se ganó el poder grabar su primer single.
A partir de ahí la carrera del hombre de negro no hizo más que escalar un peldaño tras otro. La década siguiente constituyó una sucesión de éxitos que le convirtieron en uno de los artistas country más importantes de su época. Pero cada historia de éxito tiene su reverso. Y Cash, como buen músico que se precie, se hizo acompañar por las drogas. En su caso fueron las anfetaminas las agentes enviadas por el Diablo para cobrarse su deuda. Entonces comenzó el via crucis. Los altibajos artísticos y comerciales. Sus problemas con la ley. Hasta que su figura fue practicamente borrada del panorama musical. A finales de los 80 Cash era invendible. Un arcaico dinosaurio cuya imagen no cuadraba en las cuentas de marketing de las discográficas. Un anacronismo en negro. Y Columbia se encargó de recordárselo.
Su estancia en Mercury no le aportó gran cosa y Cash especuló largamente con la posibilidad del retiro. Hasta que alguien le habló de un productor treintañero que llevaba años sin cortarse la barba que quería producirle un disco. Cash encajó la propuesta con escepticismo. Un posterior encuentro con el interesado le convenció de que podía merecer la pena. El entusiasmo del productor superó las barreras que suponían para Cash sus credenciales: desde Slayer, hasta Red Hot Chili Peppers, pasando por Beastie Boys, The Cult, etc, y acabó firmando un contrato con American Recordings. Así se inició la relación entre Cash y Rick Rubin, el rey Midas de la producción musical.
Los premios y parabienes que reportaron los frutos de esa unión devolvieron a Cash a la posición que nunca debió abandonar, llegando a hacerle identificable para una generación nueva que podía estar formada por sus nietos. De pronto le llovían los reconocimientos y sus discos volvían a venderse bien. Pero puesto todo eso en una balanza junto al resultado artístico de esos discos, la música pesa mucho más. Bautizadas con el nombre de la discográfica, las grabaciones que realizaron Cash y Rubin alumbraron 4 álbumes de música pura e imperecedera. En ocasiones acompañado solo por su acústica, en otras por gente de la talla de Tom Petty y sus Heartbreakers, Cash da un repaso a temas de su antiguo repertorio, así como a canciones de artistas contemporáneos y clásicos. Rubin solía aparecer con temas que por su temática consideraba iban con el estilo de Cash. La intención era conservar la letra pero la estructura era moldeada al gusto de Cash. A veces el hombre de negro rechazaba las ofertas de Rubin, al no sentirse identificado con grupos como Soundgarden o NIN. La insistencia del barbudo productor demostró ser acertada vistos los resultados finales.
Este párrafo estaba destinado a ser una subjetiva y enormemente halagadora descripción del contenido de esos discos. Pero me siento incapaz de definir algo así. La profunda voz de un Cash en sus últimos años de vida, dejándose todo el aliento de su cuerpo en cada tema. La extraordinaria belleza de unas canciones revestidas exclusivamente de pureza, desnudas de adornos. Letras que suenan más sinceras que nunca. La credibilidad de un artista ganada a pulso. Escuchadlos.
La salud de Cash empeoró bastante a lo largo de la década de los 90 debido a una enfermedad degenerativa. Su estado se puede comprobar en las interpretaciones de algunas de las canciones, con su voz débil y temblorosa. Desgraciadamente el proceso se aceleró tras el fallecimiento de su mujer, June Carter, a la que acompañó pocos meses después por complicaciones surgidas en la diabetes que padecía. Murió el 12 de septiembre de 2003 dejando inacabado el proyecto de un quinto disco con Rubin, además de un lp grabado en directo en una iglesia con el único acompañamiento de un órgano. Tras su muerte se publicó una excepcional caja que recoge material inédito de las sesiones con Rubin. Un extraordinario epitafio para la obra de un músico irrepetible, un transmisor de emociones de una especie en vías de extinción.
I SEE A DARKNESS
Well, you're my friend
And can you see
Many times we've been out drinking
Many times we've shared our thoughts
But did you ever, ever notice, the kind of thoughts I got
Well you know I have a love, for everyone I know
And you know I have a drive, to live I won't let go
But can you see this opposition, comes rising up sometimes
That is dread full imposition, comes blacking in my mind
And then I see a darkness
And then I see a darkness
And then I see a darkness
And then I see a darkness
Did you know how much I love you
There's a hope that somehow you
Can save me from this darkness
Well I hope that someday buddy
We'll have peace in our lives
Together or apart
Alone or with our wives
And we can stop our whoring
And pull the smiles inside
And light it up forever
And never go to sleep
My best unbeaten brother
This isn't all I see
Oh no, I see your darkness
Oh no, I see your darkness
Oh no, I see your darkness
Oh no, I see your darkness
Did you know how much I love you
There's a hope that somehow you
You'll save me from this darkness


gottfried dijo
si si, sois unos clasicos,
claro.
26 Octubre 2005 | 01:40 PM