El último hombre honrado
Creo que sólo hay un político en España (por no hablar de todo el mundo) al que le confiaría mi cartera y mi reloj, y ese es Manuel Marín. Convertido en personaje conocido por su particular manera de llevar a cabo su labor de Presidente del Congreso, Marín ha demostrado con unas pocas apariciones televisivas cuál es su manera de ser, no solo en su trabajo, sino tambien, quiero creer, como persona. Y la conclusión es que necesitamos más como él.
Es triste darse cuenta de que uno ya no confía en nadie, y menos en aquellos que en teoría deben representarnos y llevar el país a buen puerto. Quizá pecaba de inocencia o de buena fe al suponer que la labor de un político es servir a aquellos que le han elegido y no perpetuarse en el poder o tratar de desbancar de él a otros, usando para ello todo tipo de estrategias y maniobras. Enfrentamientos, medias verdades, crispación y polémicas absurdas están a la orden del día en algo que parece más un circo que un foro de diálogo.
En ese maremagnum aparece una figura, como de quijote, que destaca sobre toda las demás, y parece tan fuera de lugar en un partido como el otro. ¿Se toma alguien del PP en serio a Manuel Marín? ¿Y del PSOE? Me da la impresión de que está en uno de esos cargos que requieren dedicación y sacrificio, pero que nadie quiere porque no "lucen" de cara a la galería ni para el currículum posterior.
Quizá lo que más me gusta es su actitud, abierta y cercana, en nada parecida a la mirada por encima del hombro con sonrisa sarcástica de Zaplana, la permanente indignación balbuceante de Rajoy, el equilibrismo de estratega calculador de Rubalcaba o la perfecta cara de Joker de Zapatero. Hay una sencillez en Marín que probablemente venga de sus años en primera línea de trabajo (más de veinte años trabajando por la integración europea y en política exterior) y de su convicción de que no todo es lucir corbatas y quedar bien ante las cámaras.
Parece sincero, dice lo que piensa y trata de mejorar todo lo que está en su mano ¿qué hace este hombre que no se presenta a Presidente del Gobierno? En realidad creo que le faltaría mano izquierda, esa capacidad de decir o prometer una cosa, la que los ciudadanos quieren escuchar, y hacer otra, la que por lógica o por conveniencia es posible.
Marín da la impresión de ser el último hombre honrado, el sheriff de uno de esos pueblos perdidos del Oeste americano que debe salir a enfrentarse a los forajidos abandonado por todos, hasta los que se supone son sus amigos. Estoy seguro de que se calzaría su sombrero y por su sentido del deber, lo haría. Un día me gustaría verle abandonar su papel de hombre tranquilo y como John Wayne en la película del mismo nombre o Clint Eastwood en "Sin Perdón", tener un estallido de furia en el que se llevase por delante y pusiese en su sitio a todos esos politicuchos de tres al cuarto que solo piensan en trepar a la cima del poder.
Hasta entonces, señor Marín, tiene usted mi simpatía y admiración. Gracias por sobresalir de esa forma en el enrarecido panorama nacional y recordarme que todavía hay gente que cree en lo que hace.

la niña azul dijo
Me encanta cuando se pone a rabiarle a todo el mundo desde allí arriba como un maestro de escuela...
23 Octubre 2005 | 03:26 PM