Mal sueño, esfúmate
Hoy me he levantado con una inquietud en la cabeza que con el discurrir de la mañana no se ha desvanecido. Son las consecuencias de una mala noche, de un mal sueño. De varios, pero sólo uno ha tenido el "privilegio" de tenerme en vilo desde que desperté. Todos tenemos pesadillas, pero yo considero peores los malos sueños. Puede que les separe un único ligero matiz, pero para mí lo suficientemente importante como para diferenciarlos.
Las pesadillas aterran, dan miedo, pavor. Son aquellas ocasiones en las que nos vemos envueltos en situaciones de angustia de las que no podemos salir. Corremos sin avanzar. Caemos sin llegar nunca al suelo. Sentimos dolor. El terror nos atenaza. Yo una vez tuve una, de la que afortunadamente me he olvidado, que prolongó tres días un incómodo estado de insomnio. No quería dormir cuando llegaba la noche. Estaba asustado. Luego pasan. Y te haces fuerte. Hace mucho que no tengo pesadillas.
Los malos sueños... son otra cosa. No hay dolor físico, nadie nos persigue o amenaza. En los malos sueños eres rechazado por las personas que quieres. Por la que más quieres. Pareces un intruso. Interpretas un papel en un episodio de "La dimensión desconocida". Tú eres el mismo pero nadie más lo ve así, no te reconocen. Y la angustia es mayor. El sentimiento durante el rato que estás dormido es tan fuerte que acabas despertando. Te parece tan real... No hay explicación posible. Y ningún libro de Sigmund Freud me va a ayudar.
Conozco la afición de muchas personas por interpretar los sueños. Encontrar la causa y hasta el efecto para actuar en consecuencia. Provocar una reacción. Para mí eso es antinatural. No me gusta que me digan cómo interpretar lo que siento. No necesito una explicación pormenorizada y simbólica de algo tan íntimo, ni que otros se esfuercen en encontrar sentido a algo que es mío. ¿A cuántas personas se le cuentan los malos sueños o pesadillas? A muy pocos amigos íntimos con los que en un momento concreto llegas a experimentar la confianza suficiente.

Habrá una razón para ellos. Tendrán un sentido, un por qué. Pero yo prefiero sentir a analizar. Y acudir a la persona adecuada para encontrar cobijo de las sombras que nublan el espíritu, y que las haga desaparecer, como en los cuentos, con una sola palabra. Esa es mi razón para tenerlos. Yo ya les he encontrado sentido.


yeyo dijo
¡Que diferencias tan bien explicadas!
Coincido contigo, prefiero las pesadillas a los malos sueños...¡Qué mal se pasa!
Uno, que hace tiempo no se repite (gracias), es que MP no quiere saber nada de mi, no tengo ni idea ni por qué, pero la angustia sube hasta límites insospechados. Incluso me he levantado enfadado con ella y tardo hasta un par de horas en olvidar mi rencor "somnífero" hacia ella.
Un saludo.
6 Octubre 2005 | 03:51 PM