El Señor de los Anillos
Hace muchos años mi tío me regaló un pequeño libro encuadernado en gris con la ilustración de un paso de montaña en la portada y un título que entonces no entendí: "El Hobbit". En aquel momento no sabía nada de Tolkien y ni siquiera cuando decidí pedir por correo "El Señor de los Anillos", la continuación de aquella historia que me había encantado, tenía clara la magnitud de lo que iba a encontrarme.
Hoy en día y gracias a la labor de Peter Jackson la trilogía está en boca de todo el mundo y ha pasado a la cultura popular, por decirlo de alguna forma, pero no siempre fue así. Entre mis amigos "El Señor de los Anillos" tenía fama de libro excepcional, pero largo y difícil de terminar, en parte por la manera en la que está escrito. Haciendo la comparación del filete y la hamburguesa, "Las Crónicas de la Dragonlance" de Margaret Weis y Tracy Hickman resultaban mucho más accesibles y populares. Yo devoraba todo lo que caía en mis manos así que el reto no me asustó demasiado.
Puede parecer un poco raro pero la experiencia de internarme en la Tierra Media fue para mí comparable a la que tiene Bastian cuando se esconde para leer "La Historia Interminable". Había una sensación de estar asistiendo a algo mágico, conociendo personajes que marcarían un antes y un después en el género fantástico. Aquello no era literatura para niños, sino una historia épica de valor y sacrificio en la que uno quedaba enganchado sin remedio. Al cerrar sus páginas todavía flotaba en el aire el olor a hierba de pipa, el sonido del viento a través de los bosques élficos o la fetidez del aliento de los orcos preparándose para el asalto en Moria.
Lo he releído en varias ocasiones desde entonces, descubriendo cosas nuevas cada vez, supongo que porque mi propia perspectiva de diez años (o más) hasta hoy ha cambiado mucho. Recuerdo la imagen que tenía de Bilbo como un pequeño hombrecillo arrugado y de Elrond como un gigantesco hombre barbudo, impresiones que no se corresponden con lo escrito pero que me parecían perfectamente naturales. Las historias vistas a través de ojos de niño tienen un aspecto muy particular.
Más adelante, a través de biografías y ensayos entendí la influencia de las sagas nórdicas, los años de trabajo de Tolkien, las diferentes versiones, los dibujos y mapas realizados con su hijo y cómo él mismo pensaba en sus narraciones como algo "descubierto" y no inventado. Aquel profesor de Oxford encerrado en su estudio construyendo mundos a través de su pluma hizo que me diese cuenta de que no sólo el talento sino también la constancia, la dedicación y el empeño marcan la diferencia. Otra cosa que le debo.
Para terminar es inevitable hacer un comentario sobre las películas, y simplemente diré que en conjunto no me gustaron porque creo que no reflejan el espíritu de la obra. Dejaré mis opiniones sobre ese tema para otra ocasión. A pesar de todo hay que reconocer que la trilogía nos ha dejado buenos momentos. "La Comunidad del Anillo" es casi un reflejo perfecto de mis sueños infantiles, escena por escena, y es una pena que el resto no estén tan bien conseguidas.
Recomendar leer tres libros enormes, o cuatro si contamos "El Hobbit", parece un poco utópico en una época en la que aparentemente no tenemos tiempo para nada y mucho menos para la fantasía. Aun así para todos aquellos que quieran soñar un rato, Hobbitón y la Comarca son una parada obligada. Allí comienza un viaje del que nadie se arrepiente.


Chico Viejo dijo
Es cierto, es inevitable hablar sobre las películas de Jackson. Yo leí los libros (El señor de los anillos, el hobbit, el silmarillion y algunos más relacionados con Tolkien) cuando supe que rodaban la trilogía. No quería que marcaran la futura lectura (si ves la película y luego lees el libro, pienso, es inevitable que lo segundo no sea tan "libre") y decidí adelantarme y leerlo todo. Leer a Tolkien se me antoja casi obligatorio (al menos, intentarlo).
El señor de los anillos es una maravilla. El hobbit, en mi opinión, no es menos que otra joya. Y el silmarillion sólo lo veo apto para los fans más sedientos.
Y las películas: El Retorno del Rey es una maravilla. La comunidad del anillo es muy buena (y si no hubiera tenido el inconveniente de la "inseguridad" habría sido mejor). Y las dos torres es notable. Sobre todo hay que pensar que: el libro siempre está ahí. Las películas sólo dan un punto de vista de la obra en otro formato. Y creo que de manera sobresaliente.
Saludos
18 Septiembre 2005 | 01:44 PM