El agua
Esta tarde, a las 3 y 1/2, sonaba el timbre de nuestra puerta. Abrió mi madre. Era el administrador del bloque.
- "¿Tenéis agua?"
- "Hombre... buenas tardes y todo eso... que si tenemos agua... Pues hasta hace 5 minutos sí. Pero como supongo que esto no es una visita de cortesía, espera un momentito que lo miro."
Mi madre se dirige a la cocina y comprueba que el administrador no está bebido. Ha subido hasta el 7º por algo.
- "Pues vaya, no hay agua.."
El administrador masculla algo sobre unos cabr... hijosde... que le están tocando los coj... Intuimos que como siempre, los de la obra (nunca son los mismos, pero siempre hay alguien en obras y nos parecen todos iguales), intentando excavar un tunel hasta Australia se han cargado alguna tubería. Es lo que tiene ver demasiadas veces "La gran evasión".
El administrador se despide asegurando que intentará arreglar el problema lo antes posible. Más de dos horas después suena el telefonillo. Allá voy, incauto de mí.
- "¿Quién es? Joder no se oye nada... ¿sí? ¿quién es? Pues nada..."
Cuando ya me he alejado lo suficiente como para que volver joda un poquito, el telefonillo suena de nuevo. Insistentemente. MUY INSISTENTEMENTE.
- "Joder, qué pesado. ¿Quién es? No oigo nada, como seas uno de los monstruitos del bloque de enfrente te voy a sacar el higadillo y se lo voy a dar de comer a los perros."
No hay contestación, al menos audible para un oído humano sano y en perfecto estado de facultades. Por si acaso, yo me curo en salud y le abro.
RRRRING RRRING RRRING REQUETERRRRRING
- "Me cago en todos sus muertos y los que les seguirán... "¿SIIIIIIIII?" Silencio absoluto. "Que te den".
Vuelvo a mi teclado, a charlar con mi compañero de blog, salvaguarda de mi cordura. Y suena el timbre de la puerta. Cualquier tonalidad parecida al color de la piel desaparece de mi rostro. Abro la puerta. Don Administrador me mira desde su metro ochenta fulminándome con los ojos.
- "¿Por qué cojones no me contestas, a qué venía todo eso?"
Glups.
- "Errr, lo siento pero no oigo nada. No sabía si el telefonillo está más acabado que la Piquer o me estaban tomando el pelo. En serio, no oía absolutamente nada".
El buen hombre me cree.
- "Bueno, solo quería preguntarte si ya tienes agua."
- "Ahora lo miro... Pues va a ser que no."
El administrador vuelve a mascullar improperios varios, irrepoducibles para gente sensible, cagándose en la madre que parió a los fontaneros y a los listillos que "arreglaron" el portero automático. Asegura de nuevo que lo arreglará lo antes posible.
Dos minutos después llaman a la puerta. ¿Será que quiere algo más que hablar de averías? Ayayay. Ummm, pues es el fontanero, que parace más joven que Bart Simpson.
- "Hola, vengo a comprobar si tenéis agua."
- "Pues no, no nos ha llegado todavía."
- "¿Seguro?"
- "Hombre, transparente es, pero no invisible."
El chico no se fía. Como buen científico, no da crédito a lo que no ha experimentado en primera persona. Abre el grifo. La decepción le cubre el semblante.
- "¿Habéis tocado la llave de paso?"
- "No."
- "¿Seguro?"
Vaya por Dios, este tio me ha visto cara de Mario Conde o De la Rosa. Mientras tanto, manipula una llave, que unicamente afecta a la lavadora. A la izquierda, a la derecha y para todos los lados.
- "Errr, esa no es la llave del paso. La llave general está detrás del frigorífico y te aseguro que no la hemos tocado."
El muchacho mira hacia la nevera, comprueba que está en su sitio (o lo supone) y tras asegurarse de que el monte Rushmore de los frigoríficos no se mueve alegremente, me cree.
Hace una llamada por teléfono. Quizás esté dando unas coordenadas para bombardear nuestro piso. Así se quitan el problema de encima fácilmente. Me tranquilizo al pensar que no es muy probale que tenga parentesco con los Bush. Cuelga el móvil. Y se pira. Simpático.
Pasan otros dos minutos y vuelve a sonar el timbre. El agradable fontanero infantil. Esta vez ya sabe dónde está la cocina, no hace falta preguntar. Si total, no tenemos agua, ¿para qué malgastar saliva? Podría morir de deshidratación. Y que me encuentren con el cadáver de un jovenzuelo en el suelo de la cocina no entra dentro de mis mejores planes. Su mano se posa sobre el grifo. El espacio/tiempo se congela, todo parece suceder a cámara superlenta. Lo retransmite el plus y lo narra Michael Robinson.
- "Es dicifil hacer un prosnótico."
Suena la música de 2001, la de la escena de los monos. Tacháaaaaaaaaan. El líquido elemento mana del amigo Roca. ¡¡Milagro!! ¡¡He visto la luz hermanos, antes pequé, pero ahora me han enseñado el camino!!
El gesto del fontanero cambia como de la noche al día. Ha hecho bien su trabajo. Su jefe ya no le tomará más el pelo y las aguas vuelven a su cauce. Bien.
- "Todo solucionado."
- "Bien, gracias, hasta luego."
Y veo como el mago zahorí se aleja desgarradoramente de mi vida, que diría Lisa Simpson. Yo, por mi parte, devuelvo mi trasero a la silla de mi cuarto, dónde mi fiel compañero de blog ya no sabe si estaba hablando conmigo o lo había soñado. Y retomo como puedo la conversación con el agradable sonido de fondo de las cisternas llenándose del agua que se llevará la mierda. ¿Será suficiente esta vez? Aaaah, qué sería de la vida sin estos imprevistos...


Mr. Incógnito dijo
Crisis en tierras infinitas no tiene nada que envidiar a esto. Enhorabuena, usted se encuentra en un bloque de esos que procuran que sus habitantes nunca se aburran.
Gane la lotería y comprese un chalét. Desde aquí yo lo vigilaré mediante su blog.
Dos saludos.
8 Septiembre 2005 | 08:43 PM