El sueño de una noche de...
Siempre he tenido la suerte de tener sueños muy vívidos, verdaderas historias con principio, desarrollo y final que se quedan en mi cabeza durante un rato después de abrir los ojos. Tonto de mí, siempre pienso lo mismo: "no hace falta que la apunte, de ésta me acordaré seguro". Y llega la noche y sólo conservo una frase o una impresión, el resto se desvanece por alguna razón desconocida.
Algunas veces soñamos cosas relacionadas con nuestra vida cotidiana, otras cosas que deseamos o que nos tienen preocupados. Después de semanas de estudio siempre tenía sueños relacionados con los exámenes (que no me hacían ninguna gracia, la verdad). Recuerdo que de pequeño, y no tan pequeño, me despertaba pensando que había estado comiendo dulces, o que alguien me había regalado una montaña de libros, mi gran pasión. Luego una amiga me contó que soñar con deseos que se cumplen es muy propio de los niños. También están esos sueños que yo llamo "de aventuras", a veces terroríficas y otras propias de Indiana Jones que servirían de guión para cualquier película de Hollywood.
Los sueños tienen casi un componente mágico, no sólo por esas situaciones absurdas y surrealistas que parecen surgir de la nada, sino por la forma tan perfecta en la que engañan a nuestros sentidos. Paseamos por un campo y aspiramos el perfume de las flores, nos sentamos a comer y saboreamos el pan recien hecho, saltamos a un abismo y el vértigo se apodera de nosotros. Nuestro cuerpo sufre el dolor de una pelea o el placer de un beso, todo ello sin que exista ningún estímulo externo. No me extraña que durante mucho tiempo se haya visto la ensoñación como un reino sobrenatural y que todavía hoy no se le encuentre una explicación clara.
Dicen que para tomar más conciencia de lo que hemos vivido por la noche es importante anotarlo en cuanto despertamos, cuando lo tenemos fresco. Así a la larga se supone que uno recuerda más detalle. No sé si será verdad, pero merecería la pena intentarlo porque al cabo de unos meses habríamos recopilado el más increíble libro de cuentos.
Grandes autores del género fantástico como Lord Dunsany o H.P. Lovecraft han escrito sobre la tierra de los sueños y el poder de algunas personas para manipularlos a su voluntad. Hace tiempo tuve una idea parecida para un relato corto que nunca empecé. Hablaba de qué ocurriría si un día todos aprendiésemos a controlar nuestros sueños. Si simplemente con pensar en algo, una situación, una persona, antes de acostarnos se construyese una historia en la que nosotros fuésemos protagonistas y todo ocurriese según nuestros deseos. Imaginé un mundo abandonado en el que nadie querría salir de casa y todos preferirían dormir y soñar eternamente antes que enfrentarse a la realidad.


yeyo dijo
Me he sentido tan identificado. Aunque yo sueño aún con los exámenes de vez en cuando, ¡qué agobio! (9 años después)...También soñaba la caída de una gran altura y despertaba a un metro de la cama antes de volver a caer...jajaja...También las pesadillas de laberintos de situaciones incontrolables, parece que estás en The Game (la película), pero la mejor es en la que puedo volar, ver todo desde arriba...Me he sentido volando...
Bueno, que me ha gustado leerte.
Un saludo.
31 Agosto 2005 | 11:40 PM