Corazones consumidos
Hay corazones que se pudren prematuramente. De un día para otro, casi sin avisar. La sangre joven que bombeaban envejece como invadida por un virus fulminante. Las entrañas se oxidan, los órganos que lo rodean olvidan su función y el corazón, sin dejar de latir, deja de sentir. Unos dicen que así, se nace. Aunque es posible que la dolencia no se desarrolle hasta edad adulta. Otros afirman que la "enfermedad" la puede desarrollar cualquiera en cualquier momento.
Es un fenómeno inexplicable. No hay diágnóstico ni cura posible. Lo único que podemos afirmar con certeza es que algunas personas lo padecen. La gente le echa la culpa a la perra vida, como siempre. A la sucesión de pruebas que ésta nos impone y que no siempre superamos. A las putadas. Las desgracias. Las traiciones. Los desengaños. El habitual peaje a pagar por usar el tiempo que se nos proporciona.
Sin embargo yo tengo otra teoría. La que dice que son el egoísmo, la ambición, la avaricia, la cobardía, el rencor, el pensamiento único, la ceguera y alguna que otra palabra "fea" las que provocan caer en ese estado. Estado que deja irreconocibles a aquellos que durante un breve espacio de tiempo (en algunos contextos 20 ó 30 años no son nada) disfrutaron de luz para iluminar las vidas de todos aquellos que les rodeaban.
Es extraño mirar a la cara de un amigo y no reconocer ni un rastro de la persona que fue. Como si se hubiera gastado una fortuna en Corporación Dermoestética en cambiar hasta el último centímetro de su ser. Pero el aspecto exterior es el mismo. Es su interior lo que ha mutado. Lo que se ha vuelto indescifrable, incluso para sí mismo. Actúa guiado por una especie de instinto primario, como los animales. Sin pensar en nada más que en su "territorio".
Supongo que todos sabréis de qué estoy hablando. O al menos habréis experimentado sensaciones similares. En casos semejantes no queda más que la exigua esperanza de que sea pasajero. Pero nunca sucede de esa manera. Lo más probable es que esa persona esté perdida, en todos los sentidos. Quedan el dolor, la decepción y la añoranza. Yo solo espero que en años venideros, mi corazón no sólo me alumbre a mí, sino que, como decían en "Jóvenes prodigiosos", también sirva para iluminar a alguna que otra persona más.


Orekaria dijo
estoy, hasta todos los puntos, y no desde la frivolidad, parcialmente de acuerdo con tu teoría...
quiero decir algo así como que es un buen comienzo pero no me parece completa...
1 Agosto 2005 | 02:35 PM