Harry Potter y el marketing desatado
Por fin terminó la espera para los seguidores del niño mago, las librerías se han abierto y al menos en inglés ya está disponible la última entrega de sus aventuras. J.K. Rowling puede estar contenta, en 24 horas se vendieron casi 7 millones de ejemplares de "Harry Potter y el príncipe mestizo".
Su lanzamiento se ha calificado como la mayor campaña de marketing literario de la historia y no es para menos: secretismo hasta el último momento, colas kilométricas, apertura de puertas a medianoche... y no podían faltar las ventas "por error" antes de tiempo que proporcionan una impagable publicidad adicional. Personalmente dudo de que como obra en sí el libro merezca tanta atención, pero hay que quitarse el sombrero ante la habilidad de los especialistas del mercado.
La saga de Harry Potter, que se supone finalizará con el próximo título si se cumple lo prometido por la autora, es el ejemplo perfecto de producto creado para los niños. Lo que lo diferencia de otro tipo de literatura de este tipo es en parte la vocación que tiene de crear una mitología que arraigue en la mente del lector, en este caso del lector infantil. No es casualidad que los personajes principales sean niños y la ambientación esté a caballo entre lo cotidiano y la fantasía mágica, difuminando la línea entre lo escrito y lo real.
¿Es literatura de buena o mala calidad? Esa valoración es mejor dejar que la haga cada uno. Lo que sí está claro es que es un elemento más en la carrera por convertir a los más pequeños en compradores, generando una necesidad que se traduce en un ineludible paso por caja. Se les ofrecen libros equiparables a los de los adultos tanto en volumen como en precio, algo que de un tiempo a esta parte parece normal pero que no recuerdo que haya sido siempre así.
Se suele decir que es de agradecer que los niños lean, pero habría que pensar si lo hacen por las razones correctas, es decir para divertirse y desarrollar su imaginación, o por el contrario ya se han visto sumergidos en la misma marea consumista que nos lleva a los adultos. Si el futuro sustituto de Harry Potter, también se convierte en algo "que no te puedes perder", lo sabremos.


septiembre dijo
No me parece un buen libro Harry Potter, no creo que sea literatura de calidad. Es un producto de marketing , una gran campaña publicitaria destinada a niños que son cada vez más consumistas. Todo lo que sea leer pues tampoco me parece mal. Quizá niños se enganchen a Harry Potter y esto les hace también probar con otros libros y descubrir la literatura.
Hay libros mucho más buenos para niños que pasan desapercibidos por carecer de tantos medios a su alrededor...
19 Julio 2005 | 08:40 AM