Entre la cordura y la locura
Buscando algunos datos para este comentario vuelvo a darme cuenta de que hay quien no soporta "La Delgada Línea Roja", hasta el punto de declarar que se durmieron durante su proyección. Creo que yo, que la fuí a ver dos veces al cine, debo ser el caso diametralmente opuesto.
Quizá porque la vendieron equivocadamente como una especie de "Salvar al Soldado Ryan" en el Pacífico, para muchos espectadores resultó lenta, pesada e incluso incomprensible. Dura tres horas (el montaje preliminar llegaba a seis), tiene un gran número de personajes y un argumento que no siempre está claro. Visto así, es normal que pueda provocar rechazo. Creo que hace falta una predisposición especial para verla.
Su director, Terrence Malick, está considerado una leyenda viviente en el mundo del cine, y después de ver esta película uno entiende por qué. Consiguió convertir el libro autobiográfico de James Jones, que no pasa de ser un relato de sus experiencias bélicas en Guadalcanal bastante difícil de digerir, en una reflexión sobre la búsqueda personal a la que se enfrenta cada individuo. La II Guerra Mundial es tan solo el marco extremo en el que los protagonistas deben probar la fuerza de sus convicciones. Por eso considerarla una película "de guerra" quizá no sea adecuado.

Yo tuve la suerte de verla con un amigo y las discusiones sobre cada escena que tuvimos tras salir del cine fueron casi tan buenas como la película en sí. En esencia la conclusión a la que llegamos es que "La Delgada Línea Roja" habla de la necesidad de todos tienen (o tenemos) de encontrar un "paraiso", representado por un lugar, una persona o una manera de ser con la que sentirse bien y en paz. Él personaje que interpreta Jim Caviezel, mucho mejor en este papel que en otros posteriores, ejemplifica ese "viaje hacia uno mismo".
Ésta es una película sobre personas que cambian, que pierden y encuentran su razón de ser o de vivir, hombres normales a los que la situación hace cuestionarse su propia humanidad. La frase que aparecía en los carteles promocionales era "cada hombre libra su propia guerra", y es una buena síntesis de todo lo anterior.


engelson dijo
Yo creo que el libro en el que está basada la peli (Morir o reventar, creo) es bastante más digerible que la peli, que aunque es bastante rarita me gustó.
29 Junio 2005 | 12:06 PM