La Coctelera

27 Junio 2005

El amigo de las armas

La primera imagen que ocupa la mente de las generaciones anteriores a la mía cuando piensan en Charlton Heston, es la de un anciano sin capacidad de réplica ante el enervante Michael Moore en el documental "Bowling for Columbine". Es el peaje a pagar por crecer en una época sin películas anteriores a 1990 en la televisión. En caso contrario el nombre de nuestro protagonista sería asociado a esos personajes más grandes que la vida en los que se especalizó en la década de los 50.

Hoy en día la imagen pública de Heston es la del ultraconservador reaccionario, la del presidente de la Asociación Nacional del Rifle que, sosteniendo en alto un arma de fuego, exclama orgulloso "..¡¡from my cold dead hands!!". Sin embargo el trayecto seguido por Heston desde sus inicios en el mudo del cine a su actual encarnación de los "valores americanos" ha sido muy largo. Largo, contradictorio, definitivamente interesante.

Lo cierto es que repasando su biografía y filmografía es harto dificil reconocer en el hombre de hoy al hombre de ayer. Es ley de vida que envejezcamos, cambiemos, evolucionemos. Pero el cambio experimentado por Heston es complicado de entender. Porque echando la vista atrás nos encontramos con uno de las figuras cinematográficas más comprometidas de su tiempo, y probablemente de la historia.

Charlton Heston fue simpatizante del partido demócrata hasta el punto de apoyar activa y públicamente a los candidatos Adlai Stevenson y John Fitzgerald Kennedy. A finales de la década de los 60, miembros del partido le llegaron a pedir que sopesara la posibilidad de presentarse como candidato al Senado, opción que desestimó. Apoyó sin descanso el movimiento por los derechos civiles liderado por el reverendo Martin Luther King, al que acompañó varias veces, incluida la histórica marcha sobre Washington. Fue presidente del Sindicato de Actores durante 5 años... En fin, de ahí a presidir la Asociación Nacional del Rifle hay un trecho.

En las ocasiones en las que Heston es cuestionado por su giro ideológico, se defiende argumentando que luchar por los derechos civiles en los 60 y por la libre tenencia de armas en la actualidad, es promover la libertad en su sentido más estricto. Dios nos ha otorgado el derecho a poseer armas y debemos utilizarlas, ugh. Sorprendente paralelismo. Y aquel que se apresure a achacar sus ideas al avance del Alzheimer (diagnosticado hace 3 años) que tenga cuidado o recibirá una fulminante respuesta como la dirigida a George Clooney, emparentado con la cantante Rosemary Clooney: "Es curioso como la clase a veces se salta una generación".

Pero Heston no solo dio la cara por lograr la igualdad social en su pais. Público es también el apoyo que ofreció a muchos de los directores con los que trabajó, aprovechando el poder que poseía en la industria como uno de los actores más taquilleros de su generación. Es un error quedarse solo con los personajes históricos que encarnó en grandes superproducciones. A muchos les resulta facil así establecer comparaciones entre El Cid, Moisés, etc y su estado actual. Pero gracias a Heston y su defensa de la integridad artística podemos admirar hoy en día "Sed de mal", "55 días en Pekín", "Mayor Dundee", "El señor de la guerra" o "El planeta de los simios". Proyectos que apoyó contra viento y marea.

Pocos actores de su talla se atreven a dar un enfoque distinto a su carrera en plena madurez, aceptando papeles como los de "El planeta de los simios", "El último hombre vivo" o "Cuando el destino nos alcance", películas fundamentales en el desarrollo de la ciencia ficción de los 70.

El porqué el actor de rostro cincelado en piedra de las Montañas Rocosas fue acercándose a postulados ideológicos conservadores, propios de la derecha americana más rancia, es algo que desconozco. No tengo los suficientes datos como para comprender la metamorfosis de un hombre admirado en su día por su compromiso con causas sociales. Pero creo que reducir el asunto a chochez senil es un error. Heston no es tonto, no lo ha sido nunca. Sin embargo, a pesar de considerarlo un buen actor, y de admirar muchas de sus películas, que considero muy buenas, cuando le veo actualmente en alguna comparecencia ante los medios no puedo evitar pensar "serás gilipollas, mamonazo".

servido por nocheenlaciudad 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

wallias

wallias dijo

Claro ejemplo de la necesidad de diferenciar al artista de la persona.

Suscribo tus (vuestras) palabras

9 Noviembre 2005 | 11:20 AM

Flanagan

Flanagan dijo

Exacto. ¿Cuántos de los artistas que admiramos son unos seres humanos miserables a los que no querríamos cruzarnos en nuestra vida diaria? Eso no impide que su obra sea recordada por su calidad.

9 Noviembre 2005 | 11:47 AM

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