Como un vampiro
Las criaturas de la noche siempre me han fascinado. Recuerdo que pasé de temerlos en la infancia a envidiarlos en la adolescencia porque ¿qué es mejor que ser un vampiro? Yo nunca sentiría esa angustia por la vida eterna, ni remordimientos por tener que morder algún cuello de vez en cuando... o al menos eso creo.
En la universidad hice un trabajo sobre los vampiros y me sorprendió descubrir que todas las culturas tienen referencias a alguna criatura sobrenatural que bebe sangre humana para sobrevivir. Hasta cierto punto es normal, porque se trata de uno de los símbolos más universales de vida. Otro descubrimiento interesante fueron lo cientos de películas que se han rodado en torno a Drácula o sus congéneres. Por no hablar de las series, dibujos animados, libros, cómics y material de todo tipo relacionado. ¿Quién no recuerda al Conde Draco de Barrio Sésamo?
Es curioso comprobar cómo ha evolucionado el mito, convirtiendo a un muerto viviente chupasangre, en definitiva una sanguijuela con forma humana, en un distinguido caballero de aspecto romántico. Se podría pensar que la culpa la tiene Anne Rice y su serie de libros Crónicas Vampíricas, pero el origen hay que rastrearlo mucho antes.
Ya "Carmilla" de Sheridan Le Fanu muestra a una criatura bella y embrujadora, lo mismo que en otras novelas del siglo XIX, como "The Vampyre" de Polidori y sus derivados, hasta llegar a "Drácula" de Bram Stoker. El modelo de vampiro "gentleman" que nos han legado estas obras está directamente inspirado en Lord Byron, que tiene una personificación vampírica en el siniestro pero seductor Lord Ruthven.
Los vampiros son, a mi modo de ver, una metáfora del lado oscuro y pasional del ser humano, de la misma forma que en "El Extraño Caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde" pero sin su aspecto salvaje e incontrolado. El vampirismo es la realización de muchos deseos: es vencer a la muerte, logrando la vida eterna, es el atractivo, la dominación, lo oscuro y prohibido. La sangre como símbolo carnal y sexual se muestra de forma muy explícita en la película de Coppola "Drácula de Bram Stoker".
La contrapartida para tantas bondades es, se supone, la maldición de ser una criatura nocturna, que debe correr a enterrarse en cuanto amanece y que solo puede esperar temor, odio y persecución. El vampiro es un ser infernal, sin alma, condenado a la soledad y a sufrir remordimientos tanto por su vida pasada como la que lleva alimentándose de seres vivos. Los Lestat o Louie de Anne Rice cumplen estas condiciones pero en general los vampiros modernos han abandonado (desgraciadamente) esta actitud romántica y están muy contentos de serlo.
(Como curiosidad hay que decir que Rice había pensado en Rutger Hauer como imagen perfecta para Lestat, y no en... Tom Cruise.)
Sea como sea, los "niños de la noche" siguen estando entre nosotros, al menos imaginariamente. Han cambiado, han evolucionado, pero no han perdido su atractivo, al contrario. Hoy más que nunca uno desearía encontrarse con alguno que le libre del tedio diario.



justoatiempo dijo
Bueno la verdad que yo he leido la página de estudios vampiricos y me ha parecido que los vampiros SI EXISTEN. De hecho me gustaria que asi lo fuera, más alla de como los describen. De hecho los hombres son muy egolatras, engreidos , etc. Pero es bueno creer de que si existen y que hay algunos que estan entre nosotros.
3 Octubre 2009 | 06:15 PM