George Lucas y el desastre galáctico
Aunque suene como el titulo de una novela de Harry Potter, en realidad refleja la manera en la que pienso que ha quedado el universo de Star Wars tras el famoso "cierre" con el Episodio III.
Seamos sinceros, Lucas hace mucho que perdió el norte. Viendo sus películas uno se da cuenta de que ya no crea historias, simplemente rueda planos con actores que luego llena de fondos infográficos y efectos especiales. Cuando tiene suficientes, los une para dar forma a lo que él cree que es un argumento con sentido y lo lleva a los cines. Podría pensarse que es culpa del exceso tecnología, pero de fondo hay mucho más.
Es lo que ocurre cuando sabes que el éxito está garantizado y que millones van a ir a ver tu obra, sea lo que sea lo que ruedes. No hay riesgo y por tanto no se siente la necesidad de crear tensión narrativa, exprimir a los actores o procurar que el conjunto tenga un mińimo de calidad cinematográfica, en fin, que la película transmita un mensaje.
¿Resulta entretenido el Episodio III? Sí, para qué negarlo. Cine de acción, con poco diálogo, muchas explosiones, escenas espectaculares y poco más, la receta perfecta para pasar el rato con un cubo de palomitas y un refresco. ¿Está a la altura de la primera trilogía? Ni por asomo.
Las películas originales se hicieron pensando en divertir y en narrar una historia épica de ciencia ficción, creando de paso una mitología de personajes y héroes propios. El espectador era lo primero, y el trasfondo de la lucha del bien contra el mal, algo universal.
Lo único que ha podido hacer Lucas en la nueva serie es repetir conceptos y robar ideas de todo ese trabajo previo, esperando que los fans se conformen con los continuos guiños y referencias. Como guionista ha perdido su naturalidad, añadiendo subtramas políticas o románticas sin saber realmente cómo desarrollarlas y usándolas como excusa para pasar de una escena de acción a otra.
Resumiendo, que comenzó haciendo verdadero cine y sin quererlo creó una franquicia, una marca o sello, Star Wars, que garantiza el éxito absoluto. ¿Qué se podía esperar después de eso? El listón estaba muy alto y entre llenarse los bolsillos o continuar entreteniendo, George Lucas, subido en su pedestal, eligió lo primero.

