Mm ba ba de Um bum ba de Um bu bu bum da de Pressure pushing down on me Pressing down on you no man ask for Under pressure - that burns a building down Splits a family in two Puts people on streets Um ba ba be Um ba ba be De day da Ee day da
It's the terror of knowing What this world is about Watching some good friends Screaming 'Let me out' Pray tomorrow - gets me higher Pressure on people - people on streets Day day de mm hm Da da da ba ba O.k.
Chippin' around - kick my brains around the floor These are the days it never rains but it pours Ee do ba be Ee da ba ba ba Um bo bo Be lap People on streets - ee da de da de People on streets - ee da de da de da de da It's the terror of knowing What this world is about Watching some good friends Screaming 'Let me out' Pray tomorrow - gets me higher high high Pressure on people - people on streets
Turned away from it all like a blind man Sat on a fence but it don't work Keep coming up with love but it's so slashed and torn Why - why - why ? Love love love love love
Insanity laughs under pressure we're cracking Can't we give ourselves one more chance Why can't we give love that one more chance Why can't we give love give love give love give love give love give love give love give love give love
'Cause love's such an old fashioned word And love dares you to care for The people on the edge of the night And love dares you to change our way of Caring about ourselves This is our last dance This is our last dance This is ourselves Under pressure Under pressure Pressure
Hay noches en las que siento la necesidad de abrir una puerta, coger el coche y llegar lo más lejos posible, sin parar a descansar, hasta llegar al mar... Y una vez allí ¿qué?
Elige a alguien al azar y convéncele de ser el heredero de una inmensa, inútil y asombrosa fortuna - digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección de manuscritos alquímicos. Al final terminará por darse cuenta de que por unos momentos ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás conducido a buscar como resultado una forma más intensa de existencia.
Veo mucho potencial pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia. Desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra. Ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual. Nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos. Lo que hace que estemos muy cabreados.
Hace tiempo mi inseparable Flanagan hablaba aquí mismo de lo mucho que le gusta cierto tipo de cine inglés, ese que combina humor ingenioso con actuaciones impecables, comedias sin estridencias que intentan engancharnos con su historia además de hacernos reir. "Radio Encubierta" es una de esas, un homenaje a la música de los 60 y la mejor prueba de que se puede hacer cine siendo fiel a unos principios, los del mejor entretenimiento.
El veterano Richard Curtis, autor de "Cuatro Bodas y un Funeral" o "Love Actually", firma esta película que utiliza un hecho histórico real, la existencia de radios piratas ancladas en aguas internacionales frente a las costas de Gran Bretaña durante los años 60, para meter en un buque a un grupo de (ficticios) locos del rock y mostrarnos lo que pasa. El resultado es divertido, hilarante a veces, y más emotivo de lo que se podría esperar. Uno se encuentra añorando esos tiempos en los que la gente vestía con colores brillantes y estampados imposibles y pensaba en primer lugar en pasarlo bien y disfrutar de la vida, sin importar lo que dijesen otros.
Entre los protagonistas nos encontramos a los desbordantes Bill Nighy, Nick Frost o Philip Seymour Hoffman, que bordan sus papeles de excéntricos pinchadiscos, arropados por algunos de los mejores actores ingleses, como Kenneth Brannagh o Emma Thompson. El susurrante Gavin Cavanagh, Mike Medianoche o El Conde (inspirados en DJs reales de aquella época) quedarán grabados para la posteridad de la radio, aunque sea de ficción. Los fans de "Los Informáticos" también reconocerán a dos de sus actores principales, es una lástima que Moss no interpretara al técnico de sonido, la combinación habría sido apoteósica (aunque quizá demasiado).
La banda sonora es otro protagonista más, una selección de títulos de los 60, algunos más reconocibles que otros, pero todos capaces de crear una atmósfera que nos lleva atrás en el tiempo. Y que encaja de manera excepcional en cada escena, todo hay que decirlo... ahora mismo tengo grabada una escena tremenda, que no descubriré, con "Father and Son" sonando de fondo, otra con "Stay with me baby" de Duffy, o varios temas de The Who.
Como anécdota, la duración original de la cinta era de más de tres horas, con multitud de escenas y subtramas que ahora sólo se pueden ver en el DVD. Más que recomendable, ¡no os la perdáis!
...por todo el mundo, jóvenes hombres y mujeres siempre tendrán sueños, y pondrán esos sueños en canciones...
Patear las piedras que encuentre por el camino, contando los botes que den antes de parar. Descansar cuerpo y alma tumbándome en un recodo del camino, las piernas flexionadas, las manos sosteniendo una cabeza solo ocupada por lo que le queda por delante, no por lo que deja atrás. Contar los pájaros en los árboles y bautizarlos recuperando los nombres que se inventaba la abuela. Rozar la palma de la mano sobre la hierba. Manchar de verdín los vaqueros sin preocuparme del qué dirán.
Reanudar la marcha sin conciencias ajenas azuzando la propia. Contemplar el paso del tiempo sin sufrir el pesar de la percepción del mismo. Apreciar como la mañana deja paso a la tarde sin pedirle cuentas. Atisbar el cielo inundado de esponjas en forma de nube que una mano apretará en cualquier momento. Sentir las gotas de lluvia empapando la ropa, surcando las mejillas, recorriendo en ese el cuero cabelludo. Presenciar en primera fila como un brazo de polvo de oro se abre espacio entre el chaparrón y le ordena que pare. Sentir el olor de la tierra húmeda, pidiendo su protagonismo tras el temporal.
Observar a lo lejos el final del camino mientras el ocaso anuncia que no me preocupe, que mañana habrá más y que será reconfortante disfrutar de las maravillas bajo un techo de algo que llamamos morada. Abrir una puerta que se lamenta del tiempo pasado, gimotea, protesta y gruñe. Motas revoloteando como insectos sorprendidos en actividad clandestina, posándose pausadamente sobre los hombros tras reconocer el rostro. Estornudar, atchissss. Coger la escoba, los trapos, fregar, suspirar al ver la nevera vacía, premiar a la cama con sábanas limpias por su paciencia. Tumbarse, con la espalda apoyada en una almohada doblada, con un libro en la mano, o puede que un lápiz y una hoja en blanco. Rendirse a los párpados, más pesados que la voluntad. Descansar, dormir, soñar. Y mañana, continuar, porque has vuelto a tu hogar.